Todas tenemos en nuestro historial alguna experiencia “difícil” con una cliente. Muchas veces eso que sale mal tiene que ver con la comunicación y el flujo del servicio. Sin embargo, la gran mayoría de las veces en que la energía entre cliente y maquillador no fluye, tiene que ver exclusivamente con el diseño de maquillaje ejecutado. Hace muchos años atrás, la prueba de maquillaje empezó a ofrecerse como un servicio adicional, opcional y complementario para que nuestra cliente pudiera conocer nuestro estilo y experticia. En la actualidad elegimos manejarnos diferente, porque la prueba de maquillaje dejó de ser un espacio para saber si maquillamos lindo, se trata de lograr encontrar un diseño de maquillaje que al cliente le encante y que funcione ante la resolución UHD, que exigirá que no se vea exceso de producto y que resista la cantidad de horas necesarias para durar todo el evento.