La música de adoración moderna está casi siempre sujeta a derechos de autor, lo que obliga a las iglesias a pagar cuotas de licencia anuales para poder utilizar canciones contemporáneas en sus servicios. CCLI (Christian Copyright Licensing International) funciona como un monopolio virtual que facilita este modelo de negocio en más de 250,000 iglesias en al menos 70 países. Aunque CCLI surgió con raíces en la iglesia, actualmente es una empresa con fines de lucro propiedad de firmas de inversión seculares como Blackstone, lo que significa que los inversionistas seculares lucran con la adoración a Dios [3-5].
Gran parte de las regalías recaudadas no apoyan a la mayoría de los artistas, sino que se concentran en unos pocos artistas "celebridades" y organizaciones como Hillsong, Bethel y Elevation, que poseen una gran parte de las canciones más populares. Además, se ha vuelto común que los derechos de las canciones de adoración se vendan a inversionistas privados como activos lucrativos. El sistema actual también cobra a las iglesias cuotas anuales incluso si cantan himnos de dominio público, y permite que algunos artistas reclamen regalías al hacer cambios menores a himnos antiguos.
Desde una perspectiva legal, la ley de derechos de autor de los Estados Unidos ya incluye una exención para servicios religiosos que permite la interpretación y exhibición de música sacra sin costo. Por lo tanto, las iglesias pagan a CCLI principalmente por el derecho técnico de copiar letras en diapositivas digitales, un acto que el autor argumenta podría considerarse "uso justo" y no debería requerir una licencia costosa [12-14].
El autor sostiene que la comercialización del ministerio es una violación de las enseñanzas bíblicas, comparándola con los mercaderes que Jesús expulsó del templo por buscar ganancias en un lugar de adoración. Como propuesta de reforma, se insta a los músicos cristianos a liberar sus canciones de forma gratuita y bajo el dominio público, siguiendo el ejemplo de Keith Green y el mandato de Jesús de "dar de gracia lo que de gracia recibieron" [17-19]. Se anima a los pastores a criar una nueva generación de músicos que rechacen la comercialización y confíen en que Dios proveerá a través de su pueblo.
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Fuente: Selling Jesus - The Worship Tax (Inglés)