No viva culpando a otros por la decisión que tomó, por lo que salió de su boca, por lo que sabía que debía hacer y no hizo, más bien acepte cien por ciento la responsabilidad, tome esa mala experiencia, aprenda de ella y luego déjela ir.
Aceptar cien por ciento la responsabilidad puede parecer doloroso, y el diablo así quiere que usted lo vea porque conoce el poder disponible para nosotros cuando tomamos plena responsabilidad por nuestros actos.