
Sign up to save your podcasts
Or


La Palabra de Dios hoy nos habla de un pueblo que caminaba en tinieblas y que, de pronto, ve una gran luz.
No es una luz cualquiera.
Es una luz que no solo ilumina el camino, sino que despierta el corazón.
Ese pueblo somos nosotros.
Todos hemos conocido momentos de oscuridad: confusión, cansancio, miedo, pecado, rutina.
Y, sin embargo, Dios no se queda lejos.
Dios entra en nuestra historia y pronuncia un nombre: Jesús.
El Evangelio nos muestra cómo actúa esa luz.
Jesús camina junto al mar.
No entra al templo, no convoca multitudes, no pronuncia discursos largos.
Mira a unos hombres que están trabajando, echando redes, remendando su barca, haciendo lo de siempre.
Y allí, en medio de lo ordinario, pronuncia una palabra extraordinaria: “Síganme.”
By Padre Luis M Flores AlvaLa Palabra de Dios hoy nos habla de un pueblo que caminaba en tinieblas y que, de pronto, ve una gran luz.
No es una luz cualquiera.
Es una luz que no solo ilumina el camino, sino que despierta el corazón.
Ese pueblo somos nosotros.
Todos hemos conocido momentos de oscuridad: confusión, cansancio, miedo, pecado, rutina.
Y, sin embargo, Dios no se queda lejos.
Dios entra en nuestra historia y pronuncia un nombre: Jesús.
El Evangelio nos muestra cómo actúa esa luz.
Jesús camina junto al mar.
No entra al templo, no convoca multitudes, no pronuncia discursos largos.
Mira a unos hombres que están trabajando, echando redes, remendando su barca, haciendo lo de siempre.
Y allí, en medio de lo ordinario, pronuncia una palabra extraordinaria: “Síganme.”