El nuevo presidete de Estados Unidos de América, Joe Biden, recibe un país altamente polarizado y con una crisis sanitaria y económica sin precedentes desde la Gran Depresión de 1929. Bajo ese panorama le tocará gobernar y para lo cual necesitará, además de quienes los llevaron a la presidencia, también del partido Republicano. Los republicanos serán un hueso duro de roer. No se lo pondrán fácil y más tarde que temprano volverán a sus andadas. Sin embargo, Baiden, además de profesar la unidad, tienen que hablar con hechos, porque si no es así, su discurso quedará como una buena carta de intenciones.