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Cuando a las puertas de la noche umbría,
dejando el prado y la floresta amena,
la tarde melancólica y serena
su misterioso manto recogía,
un macilento sauce se mecía
por dar alivio a su constante pena,
y en voz suave y de suspiros llena,
al son del viento murmurar se oía:
—«¡Triste nací!... ¡pero en la tierra moran
seres felices, que el amargo duelo,
y el llanto oculto, y la tristeza ignoran!»
dijo, y sus ramas esparció en el suelo.
—«¡Dichosos, ay, los que en la tierra lloran!»
le contestó un ciprés, mirando al cielo.
Poema: El sauce y el ciprés, de José Selgas
Voz: Daniel Cotta
By Soul CollegeCuando a las puertas de la noche umbría,
dejando el prado y la floresta amena,
la tarde melancólica y serena
su misterioso manto recogía,
un macilento sauce se mecía
por dar alivio a su constante pena,
y en voz suave y de suspiros llena,
al son del viento murmurar se oía:
—«¡Triste nací!... ¡pero en la tierra moran
seres felices, que el amargo duelo,
y el llanto oculto, y la tristeza ignoran!»
dijo, y sus ramas esparció en el suelo.
—«¡Dichosos, ay, los que en la tierra lloran!»
le contestó un ciprés, mirando al cielo.
Poema: El sauce y el ciprés, de José Selgas
Voz: Daniel Cotta