Jóvenes Católicos

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Jóvenes Católicos episodes

  • [8a Meditación Novena Inmaculada] – Las Bodas de Cana. Mujer de Milagros El Octavo Si.
    En uno de los primeros días de nuestra Novena a la Inmaculada decíamos: antes sólo no podías has acudido a la Señora y con ella que fácil. El suceso de la boda de Cana nos confirma el poder y la Intercesión de María y es lo que vamos a intentar descubrir en este nuevo Si de María.
    Es en esta ocasión el Evangelista San Juan quién nos cuenta que se celebraron unas bodas en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús y, también estaban invitados Jesús y sus discípulos, como faltase vino, dice María a Jesús: no tienen vino.
    En primer lugar que percepción tiene María para estar pendiente de los detalles. Ella, no está ocupada por disfrutar de la fiesta sino porque no falte nada. Y en segundo lugar, María percibe la posible angustia de los novios porque no falle ninguno de los preparativos de las bodas y ya que sabe, como en todas las bodas, los novios se han esmerado en cuidar los detalles para que no falte nada, y por eso no tiene reparo ninguno en adentrase en la cocina.
    ¿Qué hace María?, implicarse en el problema, buscar una solución, afrontar la dificultad. Sin embargo María se encuentra con una respuesta de dura de Jesús, Mujer: ¿Qué nos importa a ti y a mí?, todavía no ha llegado mi hora. Es dura la respuesta de Jesús porque le llama madre sino Mujer y luego porque se despacha con un: que nos importa a ti y a mí.
    Sin embargo la segunda parte de la contestación de Jesús no tiene desperdicio: no ha llegado mi hora, ¿A qué se refiere Jesús?, ni más ni menos que a los acontecimientos que van a suceder en Jerusalén después de la entrada triunfal de su Hijo en un pollino: la hora de Dios, el momento de la Cruz.
    Y dentro de los sucesos de la pasión de Jesús hay un hecho en el que puede que no nos hemos detenido en profundidad y es el momento en el que a María le empiezan a llegar las noticias de las deserciones de los doce. Primero le llega la traición de Judas y luego las negaciones de Pedro y, cuando parece que se va a producir una gran desbandada, María no tiene miedo al hombre sino que se da cuenta que son los hombres los que tienen miedo de Dios y por eso está dispuesta a correr el riesgo de la libertad de los amigos de su Hijo y, si es necesario, suplicando a Jesús un nuevo Milagro.
    Cristina tiene 32 años y hace unas semanas se fue con su abuela desde Barcelona a Torreciudad Cristiana lleva años sin pisar una Iglesia por malas compañías, como ella escribe en el libro de firmas del Santuario. Hice la primera comunión y recibí la Confirmación pero ya está. Al entrar en el Santuario, a la izquierda, entramos en un sitio donde hay un Cristo grande y oí que me decía: ¿Por qué no me pides perdón?, no se lo creerán, escribe, pero fue así. Me conmovió mucho. Al salir y explicárselo a mi abuela, me dijo: lo que tienes que hacer es confesarte y eso es lo que hice.
    12 min
  • [7a Meditación Novena Inmaculada] – La Purificación. El séptimo Sí
    Ella no tenía ninguna obligación de acudir a Purificarse y sin embargo, acompañada de José, quiere cumplir la ley. Sin embargo ella ya sabe que hay una ley por encima de la Ley y es la que su Hijo viene a proclamar en el Monte de las Bienaventuranzas: Bienaventurados los pobres de espíritu porque ellos heredaran la tierra; Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzaran misericordia; Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.
    María, como decíamos en el segundo día, es la Inmaculada Concepción, la que no tiene mancha de pecado y, sin embargo se acerca al templo a purificarse para enseñarnos que los que ven a Dios son aquellos que están completamente limpios.
    Muchas veces nos preguntamos ¿Por qué este compañero de mi curso, esta amiga mía no va a Misa?, y a lo mejor la pregunta debería ser, ¿Hace cuánto tiempo que este amigo mío no se confiesa?
    No hay más que ver la vida de un joven adolescente que se da cuenta de que ha llegado el momento de una adhesión total a la fe. Las dudas que durante años le han ido apareciendo han ido desapareciendo, una tras otra, y la voz de Dios que llamaba a su casa cada vez era más apremiante pero había una voz que le retenía: el miedo a no vivir la Santa Pureza, ¿nos despides?, decían las tentaciones y caídas, ¿ya nunca más estaremos contigo?, por otra parte el joven cada día tenía más claro que la conciencia le pedía que confiara más en Dios y que se lanzara a sus brazos porque, con su ayuda, podía ser Santo.
    San Pablo habla recuerda que para poder ser santo hay que tener un corazón limpio. Escribe a los Tesalonicenses lo que Dios quiere es que viváis consagrados a él, que os apartéis del libertinaje, que sepa cada cual controlar su propio cuerpo santo y respetuosamente, sin dejarse arrastrar por la pasión como los paganos que no conocen a Dios.
    12 min
  • [6a Meditación Novena Inmaculada] – El nacimiento. El triunfo de la Humildad, el sexto Sí.
    El sexto Si de María nos prepara para el acontecimiento que vamos a vivir dentro de escasos días.
    El inicio del relato de San Lucas nos dice: en aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto…y José como era de la casa y familia de David. Conocemos perfectamente este pasaje y sin embargo hay un detalle de ese viaje de María a Belén que puede que no hayamos meditado muchas veces y es una duda que María alberga su corazón, ¿Cómo será acogido el Hijo de Dios?, ¿Quién vendrá a vernos? la respuesta a María la vamos a tener en los personajes que aparecen en el relato: el posadero egoísta, los parientes que van a lo suyo y los que acuden a la llamada: unos pastores. Son ellos los que descubren un secreto escondido: el triunfo de la humildad.
    Años más tarde San Pablo se lo escribió a los hebreos: al llegar la plenitud de los tiempos, Dios se ocultó tras el rostro de un niño. La Majestad eligió la vulnerabilidad. Jesús, el Hijo de la Inmortalidad del Padre y de la Virginidad de la Madre, aparece, ante nuestros ojos, chiquitín. Jesús-niño, Jesús-adolescente: me gusta verte así, Señor, porque…me atrevo a más: Me gusta verte chiquitín, como desamparado, para hacerme la ilusión de que me necesitas, escribía San Josemaría.
    11 min
  • [5a Meditación Novena Inmaculada] – Mujer de Oración
    Ayer nos quedábamos en el momento en el que María, después de escuchar el anunció de su prima Santa Isabel, entona el Magnificat. Es decir, reza. Es muy difícil entender el sentido de la vida sin la luminosidad de la oración.
    El viernes pasado, después de algunas semanas, me escribía un antiguo alumno de mi Colegio
    Buenos días, mi nombre es Pablo, tengo 26 años y desde los 16 empecé a huir de Dios. Esa huida me ha durado 10 años. Mis padres, hace años, tomaron la decisión de separarse y, aunque no era muy consciente, empezó un dolor que no supe afrontar. La huida en mi caso fue no estar en casa, acudir al alcohol, relaciones esporádicas con chicas y búsqueda de la popularidad a toda costa.
    De lunes a jueves trabajaba pero los fines de semana los pasaba todo el día fuera de casa y bebía para escapar de mi pepillo grillo, la conciencia, que me recordaba el domingo por la noche lo mismo: lo vació y sólo que estaba.
    Pero claro, Dios –como instrumento suyo que soy– no me iba a dejar y un día que ya no podía más le pedí ayuda y ahí estaba Él que, con una sonrisa me abrazo y me dijo: llevo esperándote desde hace mucho tiempo.
    Empecé a luchar pero pronto caí de nuevo hasta que el 22 de octubre del año pasado, fiesta de San Juan Pablo II, me derrumbe. Me caí en medio de la calle solo y con convulsiones; me tuvieron que llevar a urgencias y estuve durante unos días ingresado. Y entonces me di cuenta que era un codazo de Dios: Pablete reacciona.
    Hoy, después de unos meses de ver la mano de Dios, veo que estar y vivir en Gracia es ser libre y que el pecado es una esclavitud. Que dominarse a sí mismo es disfrutar de la libertad y que dejarse llevar te lleva a ser esclavo de tus pasiones.
    María inicia el Magnificat con esta oración: Ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava.
    Es muy difícil darse cuenta de la grandeza de ser hijo de Dios sin la oración. Sin pararse a ver lo que Dios quiere de mí; lo que hace y deshace; en cambio es más fácil interpretar a Dios cuando se reza.
    Hay una gran crisis de santos porque hay una crisis de almas contemplativas. De almas que amen y enseñen a amar. La actual llamada del Papa Francisco a que todos podemos y debemos ser santos se traduce en una cosa muy concreta: rezar, hacer oración
    Chus en febrero de 2013 era una atea convencida y unos años después va a Misa y reza el Rosario todos los días, ¿Cómo es posible?
    Muy sencillo. Un día de febrero de 2013, por equivocación, pidió un libro por Amazon de Benedicto XVI que recopilaba sus homilías sobre el Espíritu Santo. Se puso a leer sus sermones y hacer pequeños resúmenes en español que se los enviaba a un sacerdote recién ordenado con el que había contactado en twitter. Cada pasaje del evangelio que comentaba el Papa le iba golpeando más el alma hasta que llego a la conocida frase: El Espíritu Santo sopla donde quiere. Entonces sentí que era frase era para mí: Chus te has encerrado, has huido, has cerrado tu corazón con diez cerrojos pero aquí estoy Yo ahora. Entonces se me saltaron las lágrimas y vi que todo era de Dios.
    Chus se encontró con el Amor porque rezó, aunque fuera de casualidad. Mejor dicho por causalidad.
    Terminamos ya. Muchas veces me pregunta gente ¿Qué hay que hacer para ser santo? La respuesta es muy sencilla y viene descrita en un punto de Camino: ¿Santos, sin oración? No creo en esa santidad. Buscar la santidad se sintetiza en un aspecto muy concreto: ser almas de oración.
    María, nos describe la Sagrada Escritura, era alma de oración porque meditaba todas las cosas en su corazón.
    12 min
  • [4a Meditación Novena Inmaculada] – El primer anuncio
    Hoy comienza el Adviento que, como sabemos, es tiempo de preparación pero también de anunció. El primer anunció lo contemplamos en el segundo misterio Gozoso: la visitación.
    María conoce en la visita de San Gabriel que su prima Isabel se ha quedado embarazada de forma milagrosa y, sin mediar palabra, acude a ayudar a su prima. María cuando llega a Ain Karim se encuentra a Isabel que al saludarle se llena del Espíritu Santo, como dice la Sagrada Escritura, y le dice: Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu seno.
    Es el primer anuncio de que llega la Salvación y María no le dice: prima, calla que de esto no se puede enterar nadie, que me da vergüenza que se sepa que voy a ser la Madre de Dios
    Hace muchos años, estando en el Colegio, uno de la clase había pedido la admisión al Opus Dei y empezó a ir a Misa todos los días. Y un día, otro de la clase, le preguntó: Oye, ¿Tú te has hecho de la Obra? Y el otro le contesto: que va tío, yo de esos…paso.
    ¿Por qué nos avergonzamos de ser hijos de Dios? ¿Por qué al salir por las puertas de la Iglesia los domingos me olvido de lo más grande que tenemos que es ser hijo del mejor de los padres?
    Mira el filósofo Celso, en los primeros años del cristianismo, acusaba a los cristianos de aprovecharse de su profesión –zapateros, maestros, lavanderos– para sembrar en la sociedad entera la semilla del evangelio.
    Hoy no faltan ejemplos como el de Pilar. A ella le conocí hace muchos años en Madrid y ya decía que cuando fuera mayor quería ser una buena matrona. El viernes me escribió y me contó lo que le había ocurrido en la consulta el pasado jueves.
    Entro una chica de 24 años con un papel en la mano que dice: estoy embarazada y quiero abortar. Y en esos momentos empieza a llorar desconsoladamente. Pilar la miró y le dijo: tú no quieres abortar. Mira, le dijo la chica, trabajo por las noche sirviendo copas en una coctelería, me acaban de hacer fija y me he quedado embarazada y vomito cuando las huelo: he dejado el trabajo y he encontrado otro mejor para mi embarazo pero cuando se lo he dicho al jefe me ha dicho que no firmo, que su mujer ha abortado 2 veces y que si le llevo el justificante del aborto me contrata. Yo quiero ser madre pero no puedo. Entonces Pilar, que es muy buena cristiana, le dice: Si tuvieras una salida, aunque fuera mínima, ¿Qué harías?...termina la consulta, sale por la puerta de la consulta, se para da medía vuelta y esta chica le dice a Pilar: ¿Te puedo dar un abrazo?
    Avergonzarse un cristiano, ¿De qué? ¿De hacer el bien? ¿De difundirlo? ¿De querer lo mejor para los demás que es la vida eterna?
    Vamos a dejarnos de complejos tontos. Vamos a salir a la calle, con la cabeza alta, y proponer –sin imponer– la Grandeza de ser hijo de Dios, ser Templo del Espíritu Santo.
    María no le dice a su prima Isabel que se calle sino que exclama: Proclama mi alma las grandezas del Señor.
    Gracias Madre porque tú siempre dijiste que Sí.
    12 min
  • [3a Meditación Novena Inmaculada] – La Anunciación, el gran Si de María, el tercer Sí.
    Esta es una de las escenas más famosas en la vida de María: la Anunciación.
    María relata de los primeros años de la vida de Jesús, lo imprescindible para intentar comprender el Misterio. Ella, no alardea, no pregona, no va de puerta en puerta para manifestar su dicha. Sin embargo nosotros, más atrevidos, como San Lucas, hoy hemos decido a traspasar el umbral de su intimidad.
    En muchas de las representaciones pictóricas de la escena, se ve un rayo del Espíritu Santo que atraviesa el corazón de la Señora, se ve -junto a la presencia de la Trinidad Beatísima-, a la Virgen Niña recogida en oración y como parece que está protegiendo ya el fruto de su vientre mientras la Blanca paloma sobrevuela su celestial presencia.
    Estas representaciones están inspiradas más en la devoción popular que en la realidad de la vida de Nazaret, flor de Galilea, porque si, de verdad, nos queremos meter en la realidad de la casa de María nos encontraremos con una cueva, como las que hoy se pueden ir a visitar en el Sacromonte de Granada o la Cueva de Corbs en el bajo pirineo aragonés. Por consiguiente, visitamos una cavidad oscura dónde la luz sólo irradiaba cuando el sol aparecía por el Oriente. Un lugar en el que ninguno de nosotros nos gustaría hoy poder vivir.
    Y Sin embargo, y mirando la escena con Murillo, hay dos detalles que me encantan de su pintura. El primero es como toda una corte celestial está expectante para ver cómo se desarrolla el acontecimiento. Ángeles, Querubines, Serafines miran con enorme ilusión que es lo que puede pasar porque saben de su importancia. María es la puerta para que pueda entrar Dios. Y el segundo de los detalles es la actitud de María; ella, con gesto de adoración, vive con enorme intensidad el momento y es que, Madre, no era para menos.
    Era normal que toda la corte celestial, toda la creación, estuviera expectante ante la respuesta de María porque, Virgen-Niña, nos jugamos mucho. Como ocurrió con el Cardenal Wojtyla cuando empezó a escuchar en sus oídos como se pronunciaba su nombre al leer las papeletas del Cónclave que le llevarían, unos minutos más tarde, a la sala de las lágrimas.
    Y es que muchas veces pensamos en lo que dejamos por decir que Si a Dios sin darnos cuenta de lo que ganamos. María sin tu Si nunca hubieras tenido al Niño en brazos, Sin tú Si nunca podrías haberle dado besos, Sin tú Si nunca podrías haberle cantado tu canción.
    Esta es la historia de Marga, una chica de 18 años de Palma de Mallorca que nunca había pensado dar su vida a Dios. Tenía novio y, como cualquier chica de su edad, nunca se había planteado una cosa tan grande como poder dar su vida a Dios pero ella, con otras amigas, acude hace dos veranos a la JMJ de Cracovia y allí, al hablar con una amiga, y su amiga le pregunta: ¿Oye Marga no has pensado que a lo mejor Dios quiere algo diferente para ti?, y entonces ella cuenta: me puse a llorar y no sé porque y es que veía que Dios me pedía que me entregará a Él.
    En una ocasión el Cardenal Echegaray le conto un cuento al Papa Juan Pablo II. Cuenta el cuento que en el momento de la Ascensión de Jesús a los cielos se encontró, mientras ascendía, con el Ángel Gabriel y este le preguntó a Jesús mientras miraban a la tierra que se encontraba a oscuras ¿Qué son esos puntos de luz que veo en la tierra?, Jesús le respondió: son mis apóstoles a los que les voy a enviar el Espíritu Santo para que se atrevan a propagar su luz por todo el mundo, ¡Que buen plan Jesús!, exclamó Gabriel. Siguió subiendo Jesús al cielo pero cuando estaba a punto de llegar Gabriel le asalto con una nueva cuestión a Jesús, ¿Puedo hacerte una pregunta que puede ser impertinente?, claro Gabriel, y ¿Qué pasa si el plan falla?, silencio por parte de Jesús y entonces después de unos minutos en los que no se oía ni el correr del ciento Jesús responde a Gabriel, si el plan falla ha fallado porque Dios no tiene otros planes.
    12 min
  • [2a Meditación Novena Inmaculada] - La que no tiene pecado, el segundo Sí.
    El dogma de la Inmaculada Concepción nos recuerda que María, ante la insinuación malévola del mal, supo decir siempre que No que es un gran Si: no tengas la cobardía de ser valiente, huye.
    Hay quien está hoy en nuestra Novena que puede pensar: Madre, que no se cree que se puede vivir todos los días en Gracia y me gustaría contarle al oído a esa persona una historia de una persona como ella. Una historia de una mujer que ha recorrido las mismas calles que todos los días recorremos cada uno de nosotros.
    La historia de esta mujer comienza hace ya muchos años pero lo que a nosotros nos interesa se desarrolla en un 20 de junio hace ya unos años. Ella lleva años luchando con una enfermedad que le ha llevado a ofrecer uno de sus mayores sacrificios: no poder ir a la boda de su hijo. Ese día, ese 20 de junio, es uno de los últimos días que puede pasear por los pasillos del hospital y, entre suspiros, se le escapa –como si estuviera haciendo un breve examen de conciencia–: Gracias, Señor, porque no recuerdo haber cometido nunca un pecado grave.
    Te puedo asegurar, ahora que ella esta con nuestra Señora en el Cielo, que esa mujer acudía todas las semanas a la confesión pidiendo la ayuda del Cielo y que no había día que no se acordará de la Madre del Cielo.
    No es el único ejemplo. Francisco, uno de los videntes de Fátima, le dijo a su prima Lucía: me agradó mucho ver al Ángel, pero me gustó mucho más ver a Nuestra Señora. Lo que más me agradó fue ver a Nuestro Señor en aquella luz que Nuestra Señora nos metió dentro del pecho. ¡Dios me complace tanto! ¡Pero está tan triste, por causa de tantos pecados! Nosotros nunca cometeremos ninguno.
    ¿Qué no puedes?, pues si sigues pensando que no puedes te voy a recordar dos consejos por si andas algo perdida. El primero es pedir ayuda ya que Jesús no regaña sino que perdona y Jesús nos ayuda a través de, como recordábamos en el Black Friday, los Men in Black. Unos hombres, como tú y como yo, pero que han recibido una Gracia, un don, la de ayudarte. Hace apenas unos días venía una persona y me preguntaba, ¿Además de perdonarme me va a ayudar, verdad?
    Es que una vez fui a hablar con un cura y me dijo que aquello no era pecado y luego fui a otro y me dijo todo lo contrario. Los curas es que no se aclaran. Mira tú puedes haber tenido una mala experiencia de haberte quedado desconcertada por una de esas situaciones sin embargo si tuviera que hacer una encuesta entre las personas que habitualmente se confiesan la respuesta es la alegría del encuentro con el perdón, con la misericordia.
    Ella es una mujer joven profesional. Tienes dos hijos y ese año le toca hacer la primera comunión al mayor de los dos y claro se le planteo el dilema que voy hacer yo porque llevo varios años sin confesarme. Un domingo en el que lleva a los niños a Misa se decide a ir al confesionario. Ella fue la última en pasar porque, como ella cuenta, estaba tan nerviosa que no se atrevía a dar el paso. Al final se lanza y entra en el confesionario y entonces le suelta al cura: Padre, llevo varios años sin confesarme. Y el sacerdote, como todos, le dice: Bienvenida. Y entonces empecé a hablar y no me detenía. Decía tantas cosas que no me detuve a pensar si eran pecados o no pero, como ella misma dice, eran cosas que me lastimaban, no me dejaban en paz. Al terminar el sacerdote le dijo: ¿Verdad que no es lo mismo venir a contárselo a Dios?
    Un consejo para estos días, ¿Quieres hacerle un regalo?, que hagas la mejor confesión de tu vida.
    No se me ha olvidado que tengo que darte el segundo consejo por si sigues pensando que es imposible vivir en Gracia. Este consejo te lo voy a dar con San Josemaria: antes no podías, has acudido a la Señora y con ella que fácil; ¿Cómo son tus avemarías y las mías?, ¿Y tus miradas a la imagen de tu habitación?, mira puede que en la respuestas a estas preguntas este el secreto de no volver a ofender al Amor de tus Amores.
    13 min
  • [1a Meditación Novena Inmaculada] - La Presentación de la Niña, el primer Sí.
    La Presentación de la Niña
    El primer Sí.
    Comenzamos hoy nuestra Novena de la Inmaculada, dentro del ambiente litúrgico del Adviento y de la fiesta de uno de los grandes apóstoles: San Andrés, el hermano de Pedro, el hijo de Jonás.
    Pero el marco en el que nosotros nos queremos mover en esta Novena de la Inmaculada es la historia, el relato, de una Niña, de una adolescente. Una chica guapa, inteligente, valiente y elegante pero, no podemos olvidar, una chica de aldea. Una chica sin grandes posibilidades económicas y con ciertas carencias materiales. Sin embargo, una chica que desde niña ha decidido romper las reglas del amor y es que la peculiaridad de este relato es que vamos a vivir una gran historia de Amor, la historia de una mujer que supo decir que Si siempre a Dios.
    Sin embargo, antes de comenzar nuestra historia tenemos que pedirle a María una Gracia para estos días: Madre, que estos días no nos distraiga nada, quita todos los sinsabores y amarguras, libéranos de prácticas envejecidas de piedad y haz que tengamos un corazón joven, un corazón con capacidad para poder soñar. Es verdad que cuando se levantan los corazones también se alcen las pasiones que buscan nuestra comodidad. Sin embargo, y esa es una de las claves de estos días, escucha el grito silencioso de tu Madre en tu corazón: levántate, no te quedes atrapado por el sillón, vuela alto. Ten deseos de ser grande y para eso hazte pequeño.
    Vayamos con el primer Si de María. Este se produce cuando ella es muy niña.
    Sus padres, Joaquín y Ana, la llevan en un viaje largo y penoso a Jerusalén. La llevan al templo porque quieren entregar a la más hermosa de las criaturas, el tesoro más preciado que tienen, aquel que una madre y un padre no les gustaría desprenderse, a su única hija al Creador. Y es que para Joaquín y Ana entregar a su hija al servicio de Dios es un honor y alegría.
    A Elena, en cierta medida lo ocurre lo mismo que a María, ella es una chica alegre, sonriente, con los pantalones vaqueros rasgados por la rodilla. Ve que su vida está dando un vuelco y llega un día que da cuenta que Dios le pide más, le pide todo. Le pide que deje en un segundo plano su carrera de farmacia, sus campeonatos de tenis, el tomar el sol en las arenas de las playas de Marbella pero se da cuenta de todo lo que Dios le quiere y todo lo que puede hacer ella con Dios y ya no hay miedo para Elena porque ha comenzado su historia de amor con Dios.
    Pero Elena, ¿No es una barbaridad seguir hoy en día a Dios?, pues si a los ojos del mundo parece una barbaridad y una locura pero cuando estas en mi piel es que ni siquiera cuesta.
    En estos 9 días, quiero advertirte desde el primer día, se van a levantar esas 2 tendencias imponentes en el ser humano: ser generoso o ser egoísta. Vas a escuchar a María que te dice que vayas detrás de su Hijo y vas a seguir escuchando tantas veces, como le ocurrió a San Agustín, todavía no, todavía no.
    Una petición de amigo, de sacerdote…pide fuerzas y escucha a María. Ella no es una amiga más. Ella es la amiga. Ella no es una madre más, ella es la Madre.
    Elena se tiene que enfrentar con una enorme decisión, hablarlo con su madre. Al principio a la madre de Elena le pasa, como a Joaquín y Ana, el pesar de: es nuestra hija, y con lágrimas en los ojos tiene que decir que Sí.
    La Novena, ya te lo digo desde el primer día, tiene un final feliz porque tú y yo estamos dispuestos a hacer como Jesús con María. Hacer lo que ella nos diga.
    12 min
  • El Mal: El Pecado
    Con la fiesta de Cristo Rey el Papa Pio XI quería recordar una tradición ya vivida desde el comienzo de la vida de la Iglesia y que aparece en la Sagrada Escritura y es que Cristo es Rey y que Cristo reina, no sólo al final de los tiempos cuando dicta sentencia, sino como centro de toda la historia universal; que Jesús es el alfa y el omega, el principio y el fin; que Cristo reina en todas las personas con un mensaje de amor, justicia y servicio; que El Reino de Cristo es un reino eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres.
    Pero nos recuerda, en el comienzo de la encíclica con la que el Papa crea esta fiesta, que en la tierra hay un cumulo de males que han invadido nuestro mundo y entre ellos se encuentra que la mayoría de los hombres se han alejado de Dios, como también parece que se ha alejado de Dios la institución de la familia y el gobierno de los países.
    ¿Por qué? La razón es muy sencilla, el enemigo ha sembrado la cizaña en nuestros corazones.
    14 min
  • [Meditación] - Los Verdaderos Pobres
    Hemos vivido la Jornada Mundial de los Pobres y hemos visto al Papa que este fin de semana nos ha dado tanto ejemplo de estar cercano a quiénes tienen menos tienen.
    Sin embargo nos queríamos hoy hacer una gran pregunta ¿Quienes son los verdaderos pobres? no dudamos que los que tienen menos recursos materiales son pobres pero ¿Y los que no conocen a Jesús? estos son los verdaderos pobres.
    12 min

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