Dios se nos manifiesta de la manera más inesperada que nos imaginamos. Escuchemos con atención y veamos cómo El Señor se nos manifiesta en los hermanos.
Nuestra madre la Santísima Virgen Maria merece que le dediquemos este tiempo de reflexión, por su importancia en la historia de la Salvación. Madre de Dios y Madre Nuestra.