Una meditación que contempla a Jesús rodeado por una multitud sedienta de amor y de esperanza. Desde la orilla del mar, el Evangelio nos invita a reconocer nuestros deseos más profundos, a acercarnos a Cristo con confianza y a dejarnos tocar y sanar por Él, aprendiendo a vivir el amor verdadero en el silencio, la sencillez y la fidelidad cotidiana.