La sentencia del Tribuna Supremo que permite exhumar al dictador de la fosa que ocupa con ignominia en el Valle de los Caídos, es un acto de justicia que devuelve la dignidad a todos los centenares de miles de españolas y españoles muertos en una guerra que él provocó y la dictadura que mantuvo con asesinatos y represión sostenida durante 40 años. Se abre ahora un indispensable proceso de reconciliación de la sociedad española con su pasado, que no de ajuste de cuentas, que convierte en ineludible sacar de las cunetas a las decenas de miles de muertos del bando perdedor, abandonados tras ser fusilados y asesinados cruelmente. Y por crear una comisión de la verdad que ponga en su sitio los hechos históricos tal y como fueron, sin revanchismo alguno.