En Navarra, las asociaciones Amalur e Infogenes han unido fuerzas y recursos para impulsar los test de ADN con la esperanza de multiplicar los reencuentros familiares. Los detalles los hemos conocido con Estefanía Erro, miembro de Amalur, y Peio Centeno, presidente de Infogenes. Fany y Peio son, a su vez, madre y hermano de una niña nacida en julio de 1969 en la maternidad del Hospital Virgen del Camino. Su relato se asemeja a tantos otros: Tras dar a luz, Fany fue sedada y no recuperó la consciencia hasta el día siguiente. Fue entonces cuando le comunicaron que la bebé había muerto. La casualidad quiso que muchos años después (2018), el testimonio de un joven adoptada de manera irregular, les llevase a abrir su propia investigación y a descubrir numerosas irregularidades en la documentación. La mayoría de las denuncias, sin embargo, siguen siendo archivadas.
Solo en el Estado español se estima que hay unas 300.000 personas afectadas por la trama de los bebés robados y adopciones irregulares que se desarrolló, sobre todo, entre las décadas de los 50 y 80 del siglo pasado. Muchas de las víctimas ni siquiera tuvieron la oportunidad de sostener a sus hijos en brazos antes de que les fueran arrebatados.
EL ARTE COMO HERRAMIENTA DE DENUNCIA
El Centro Municipal del barrio bilbaíno de Errekalde, entretanto, acoge hasta el 14 de febrero la muestra colectiva 'Encontrarte. Artistas por la verdad y la esperanza', una exposición que pone el foco en el drama de los bebés robados; en el dolor de esas madres y sus familias en una búsqueda que aún no ha cesado. En total son 24 lienzos realizados por artistas locales para llamar la atención de la sociedad y de los legisladores para que se convierta en “delito de lesa humanidad” y no prescriba.