En septiembre de 2004 el cuarteto navarro Tahúres Zurdos se disolvía oficialmente tras un viaje musical de 17 años del que dan testimonio un total de ocho discos de estudio más un doble directo. Con el paso de los años, reunir a la banda original sobre el escenario parecía algo improbable aunque su vocalista, Aurora Beltrán, nunca cerró la puerta del todo: “Nunca digas nunca” ha dicho en alguna que otra ocasión a preguntas de los periodistas.
Y el día ha llegado. Este próximo sábado, 17 de agosto, la sala Zentral de Iruñea será testigo del reencuentro. Sin duda, será una noche mágica en la que disfrutar de la esencia de Tahúres a la vez que colaboramos con la Fundación Síndrome de Dravet. Porque este regreso, y la repercusión mediática que implica, busca visibilizar historias como las de Adriana, una niña de Noain que padece esta forma severa de epilepsia infantil. El Dravet provoca convulsiones frecuentes, en ocasiones de larga duración, que no responden bien a los tratamientos farmacológicos convencionales.
Frente a un futuro incierto, cruzarse los brazos nunca ha sido una opción para Ainhoa Pariente, la amatxu de Adriana. Junto a la Fundación Síndrome de Dravet ha removido cielo y tierra para dar a conocer la enfermedad y sumar cómplices con los que impulsar la investigación. Porque estamos ante una enfermedad "científicamente curable", lo que nos hace agarrarnos a la certeza de que, como dice la canción, "si no es mañana, seguro que pronto será".