La que hoy celebramos como Noche de San Juan es una fiesta de origen profano y pagano, vinculada al solsticio de verano. Como ha ocurrido con otras fiestas, más tarde el cristianismo lo unió al nacimiento de San Juan Bautista, el 24 de junio.
Fuego, agua y plantas son los elementos más utilizados en los ritos que hemos desgranado en un nuevo capítulo del Atlas Etnográfico de Vasconica. Akaitze Kamiruaga, de Labayru Fundazioa, nos recuerda que, unido al fuego de San Juan, existía la costumbre de ir a las tierras sembradas con gavillas encendidas. Se recorrían todos los campos del caserío, mientras se recitaban o cantaban conjuros. En Urduliz la fórmula era: San Juan bagileko, denpora ederreko / artoak eta gariak kaxan gordeteko / zapoak eta sugeak surten erreteko. Gora San Juan.
Se utilizan hierbas, flores, frutos y hortalizas, que se cree que en este día adquieren un poder especial y se convierten en plantas medicinales. Al espino blanco, por ejemplo, se le atribuía el poder de preservarnos de las tormentas y los rayos.
Respecto al agua, se ha recogido en numerosas localidades que la mañana de San Juan, la gente acostumbraba a caminar descalza por la hierba, para tomar un baño de rocío en las primeras horas del día.