Este miércoles, el Colegio de Médicos de Bizkaia (CMB) acoge una nueva sesión del ciclo de talleres “Cómo cuidar a una persona enferma”. Son charlas dirigidas al público en general que organiza la Fundación de Estudios Sanitarios del CMB, en colaboración con el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi.
En esta ocasión, Vanesa Machado, trabajadora social responsable del “Programa Cuidando Contigo – Zurekin Zainduz” del Hospital San Juan de Dios, va a ofrecer a las personas asistentes información práctica sobre dónde y cómo gestionar ayudas ante una situación de dependencia –en no pocas ocasiones sobrevenida–.
El objetivo de la conferencia es dar una visión global de los recursos que están al alcance de las personas con enfermedades discapacitantes y que conozcan los circuitos de gestión de las solicitudes. El avance de la medicina tanto en pruebas diagnósticas como en tratamientos farmacológicos ha hecho posible que enfermedades con un curso de evolución corto se transformen en enfermedades crónicas mediante la implantación de una proporcionada atención médica y de cuidados. Ello ha supuesto un aumento de la expectativa de vida y la mayor prevalencia de situaciones de dependencia asociadas al progreso de la enfermedad crónica, tales como demencias, esclerosis múltiple, párkinson, accidentes cerebrovasculares, etc.
Por todo esto, en algún momento de la vida es normal tener en el seno familiar a una persona con una enfermedad progresiva que ya no es curable y que precisa de unas ayudas y cuidados especiales, con el objetivo de procurarle el mayor bienestar y calidad de vida posibles. La atención a estas personas pacientes produce en los y las cuidadoras temores, sensaciones de desasosiego y desesperanza. A su vez, el cambio social ha conllevado la necesidad de proveer una red de apoyos externos a las familias que, en numerosas ocasiones, se sienten impotentes o desbordadas para ofrecer el soporte que consideran adecuado a para su ser querido, siendo habitual la existencia de una sola persona cuidadora primaria que desconoce los apoyos existentes a los que tiene derecho y la accesibilidad a los mismos, generando una relación de interdependencia entre la persona cuidadora y la persona a cuidar que puede desembocar en una situación de riesgo para ambas por sobrecarga de la cuidadora. A esta realidad se añade el riesgo de situaciones de soledad donde no hay una persona responsable directa de los cuidados.