Rosa tenía 41 años cuando se palpó un bulto sospechoso en el pecho. Cuentan las crónicas que una ginecóloga le recomendó que no se hiciera nada más, solo tratarse con homeopatía. Un año después, el cáncer se había extendido a la piel, los huesos y la médula. Falleció en mayo de 2017 tras encadenar tratamientos sin aval científico, aconsejados por dos médicos colegiados.
No había cumplido aún los 40 años la mujer fallecida en Girona el pasado mes de julio. Fue su propio médico quien denunció en Twitter que llegó con un pecho putrefacto. Tenía un tumor agresivo, pero había rechazado el tratamiento habitual con quimioterapia, cirugía y radioterapia para confiar en un curandero de Barcelona. Cuando el oncólogo que le atendió en urgencias le preguntó por lo que su terapeuta le decía de la infección en su pecho en carne viva ella ella contestó: “Dice que si sale fuera de la piel es bueno, porque significa que se está oxigenando”.
Mario, estudiante de Físicas, murió con 21 años años tras abandonar el tratamiento contra la leucemia que le habían prescrito en el hospital. Hace unos meses un juez de Valencia absolvió de homicidio por imprudencia grave al curandero que lo trató, que se presentaba como especialista en medicina naturista y ortomolecular. El juez determinó que “las decisiones últimas relativas al tratamiento, acertadas o no, fueron adoptadas de forma libre y consciente por el propio joven”.
Para evitar consecuencias fatales como las arriba citadas, la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) ha dado un paso adelante. En una carta abierta, y avalada por la firma de más de un millar de profesionales médicos, científicos y del ámbito universitario, se insta al Ministerio de Sanidad a hacer cumplir la ley y proteger los derechos de los enfermos y sus familias: "En algunos casos, como en la muerte de Mario Rodríguez -leemos-, se trata de personas que no son médicos pero ejercen con impunidad desde centros que incumplen la legislación de centros sanitarios. En otros casos, como la muerte de Rosa, son médicos colegiados que actúan con el conocimiento de los colegios de médicos, que les permiten seguir engañando a enfermos graves y llevarlos, en el mejor de los casos, a caer en un engaño, o en el peor, a la muerte".