"Enrique se levanta de la cama. Todo su cuerpo le dice que todavía no, que tiene que descansar unas semanas más, como ha indicado el médico. Se viste morosa pero decididamente. Los pantalones oscuros y la camisa recién lavada. Se sienta al borde de la cama y debe apoyar sus pies en una silla para abrocharse los gastados zapatos. Cierra cruzada la gabardina militar clara y la ciñe con cinturón de gruesa hebilla. Lo ajusta un par de agujeros más a la izquierda de la marca que ha hecho el uso en el cuero. Si no fuera por la gorra de plato con la estrella roja que acaba de calzarse y las insignias cosidas en la chaqueta, nadie diría que es el capitán Gárate, del Batallón Salsamendi del Sindicato de Trabajadores de Hostelería de la UGT de Bilbao. Emilia, su compañera, lo mira todo el tiempo sin decir nada. Ambos son militantes comunistas. No hay convalecencia que excuse marchar al frente de su batallón en la batalla en que se juega el futuro".
Así comienza el relato 'Hay un señor en la puerta', escrito por el periodista argentino Rodolfo Luna. El autor de la novela 'Marinka, una rusa niña vasca' es quien nos ponía sobre la pista de Enrique Gárate Jiménez, militante del Partido Comunista de Bizkaia caído en la batalla de Ochandiano el 4 de abril de 1937. Su nombre es uno de los que figura en la primera base de datos institucional de víctimas mortales de la Guerra Civil en Euskadi. Su hija, Toñita Garate, apenas tenía 15 meses cuando lo vio marchar por última vez.Su cuerpo, posiblemente, yazca en las trincheras del monte Mirugain. Así lo cree Tony Alonso, a quien Toñita considera un hijo. Ambos nos han emocionado con su relato. Una entrevista de Iratxe Celis.