Este no es solo un conflicto local, esto es un problema grande que sucede día a día en todo el planeta, y muchas veces no nos enteramos. Nuestros niños están perdiendo sus ganas de vivir.
Como HUMANIDAD necesitamos atender a este problema, de forma urgente. Debemos prestar atención a nuestros niños y adolescentes, estar presentes en todo sentido, ver las señales, hacerlos sentir contenidos y protegidos, y sobre todo mostrarles lo hermoso que es vivir!