El que cede gana, el que gana pierde. Cada vez que se presenta una disparidad de criterios en una relación, el que cede (en forma conciente y voluntaria, dándose plena cuenta de lo que está haciendo) ha ganado en flexibilidad, en aceptación, en comprensión. Ha derrotado su ego. Ha ganado algo. El que gana pierde, porque dejó pasar la oportunidad de aprender algo. “Triunfó” pero quedó igualito... Gerardo Schmedling