La historia observa cómo los héroes más poderosos de la Tierra, al imponer orden para salvar al mundo, terminan replicando los mismos mecanismos de control que siempre combatieron. Y cómo un pastor sin superpoderes les recuerda que la justicia sin misericordia es otra forma de violencia. La historia se ve a través de los ojos de Norman McCay, un hombre que no puede intervenir, solo mirar. Su única herramienta es la palabra.