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🎙️ ¿Qué es la verdad? ¿Y la mentira? Estas definiciones pueden variar tanto como las personas que las interpretan. En el episodio III de "Cuentos de la Desobediencia" en KWX Kuwoxati podcast, continuamos explorando el concepto de desobediencia a través de historias que desafían las verdades únicas impuestas por un mundo aparentemente unidimensional.
Únete a nosotros mientras navegamos por las diversas interpretaciones de la desobediencia y sus implicaciones. ¡No te pierdas este episodio y compártelo con otros! o sé desobediente y escúchalo como quieras.
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#KWXKuwoxati #Podcast #Desobediencia #Verdad #Mentira #HistoriasQueInspiran
Música: Camilo Monery
Host: Andrés Novoa - Gilma Liliana Ballesteros
La desobediencia va más allá de romper reglas; es la capacidad de replantear límites, entender el mundo en su contexto y reconocernos como seres en constante evolución. En el episodio 38, exploramos historias fascinantes de desobediencia que desafían lo establecido y nos invitan a reflexionar.
Únete a nosotros mientras exploramos estos relatos inspiradores y generamos conversaciones que nos ayudan a ver el mundo desde nuevas perspectivas. No te pierdas la segunda parte de los "Cuentos de la Desobediencia". 🌍✨
¡Escucha ahora y forma parte de la conversación!
#KWXKuwoxati #Podcast #Desobediencia #HistoriasQueInspiran
Musica: Camilo Monery
Host: Andrés Novoa - Gilma Liliana Ballesteros
¿Qué hay más allá de la simple desobediencia? ¿Qué pasa cuando desafiamos las normas por una razón más profunda? La desobediencia, a menudo malinterpretada como rebeldía sin causa, puede ser un acto de profunda reflexión y valentía. En esta serie de episodios, presentamos cuentos de desobediencia que invitan a la reflexión. Cada historia nos desafía a considerar las motivaciones detrás de la ruptura de las normas y nos anima a explorar nuevas perspectivas sobre la libertad, la moralidad y el cambio social.
Podcasters: Gilma Liliana Ballesteros "La negra" Andrés Novoa Montoya
Música: Camilo Monery
El equipaje que debemos cargar a veces es más pesado del que necesitamos para caminar. Muchas veces lo llenamos de cosas innecesarias de nosotros y de otros, y otras veces no queremos soltar aquello que nos da peso, pero que no tenemos que cargar. ¿Cuál es el peso de tu equipaje?
Música: Camilo Monery
En una conversación con Gilma Ballesteros, hablaremos del concepto de la obediencia, el criterio y la capacidad que debemos tener para no comer todo entero. Cuestionar la obediencia, reconocer límites y ser consciente de ello es el eje de este episodio.
Música: Camilo Monery
Co-host: Gilma Ballesteros
Ser anormal, es tratar de identificar la normalidad y sentirse que se está fuera de ella. Yo me considero anormal, por millones de razones. ¿Cuántos anormales están dispuestos a reconocerse como tal? Nueva temporada, nuevas reflexiones, nuevas anormalidades.
Música: Camilo Monery
Host: Andrés Novoa
La renuncia silenciosa cada vez se hace más popular entre los trabajadores. El Hashtag #QuiryQuitting ya acumula más de 17 millones de visitas en TikTok, existiendo cada vez más personas que comienzan a privilegiar su vida por encima del trabajo mal pago, con horario abusivos y en rechazo a la cultura del exceso de trabajo. Este episodio es una reflexión en contra de los conceptos “la milla extra” o “ponerse la 10” en entornos laborales.
Música: Camilo Monery
TranscriptionsHola, mi nombre es Andrés Novoa y esto es KWX Kuwoxati podcast
Les doy la bienvenida al episodio 33
Una crítica a la milla extra y a ponerse la 10
Preludio
Es muy normal que en los trabajos, se hable de dar la milla extra o de ponerse la 10. ¿Qué significa eso en realidad? Es una forma de exprimir a las personas con el fin de que se queden más tiempo del que deben cumplir con el pretexto de que se hace todo por la empresa. Dar la milla extra está catalogada como una frase muy normal en entornos laborales, es como si el trabajador por el simple hecho de hacer parte de una organización, deba sacrificar su vida personal al servicio de la explotación laboral. Ya bastante tenemos con horas perdidas en el tráfico de nuestras ciudades para llegar a nuestros lugares de trabajo, para que ahora, sin más, los que se creen “buenos jefes” condicionen el rendimiento de una persona por horarios por fuera de lo estipulado en un contrato, y sin derecho al pago de horas extras. El pago es pizza o pollo, y el costo real para el trabajador, es el sacrificio de su vida personal por tratar de quedar bien con el dueño del balón. A esta le sumamos, ponerse la 10, malentendida como darlo todo, aguantar malos tratos, hacer muchas más cosas de aquellas para las que fue contratado y simplemente aguantar a lo que de lugar. Por eso, estoy en contra de estas frases, y exhorto a todos los que me escuchan a hacer valer sus derechos como trabajadores.
Puntos de fuga
Hace poco, en mi búsqueda matutina de noticias, me encontré con un concepto que llamó tremendamente mi atención: La renuncia silenciosa. Este concepto, aunque mal bautizado para mí, es el llamado de un grupo de personas a entender que el trabajo no es esclavitud, y que la cantidad de prácticas que se han implementado a lo largo del tiempo en las organizaciones, solo han popularizado el sobreesfuerzo no remunerado de las personas por encima de su bienestar personal, de su tiempo, y de su propia vida. Este sistema de valoración de los jefes a sus empleados, está repercutiendo en las nuevas generaciones que están resignadas, se juega con la necesidad de las personas, se cree que por pagar un sueldo, son dueños de la vida, y es al revés, hay un contrato laboral, que especifica para que se es contratado, y que las empresas deberían respetar.
Esto también es un llamado a todas las personas para que diferencien a un jefe de un buen líder. El jefe tratará de pasar encima de sus empleados, de ejercer el poder por la posición que tiene, sin importar la vida de los demás. Juega con el tiempo de los demás, en su gran mayoría espera venias de la gente, y con seguridad es quien establece estas prácticas esclavistas donde impone su jerarquía y amenaza para que el trabajador simplemente deba ceder. Por el otro lado está el líder, aquella persona que conoce a sus equipos de trabajo, que sabe gestionar los talentos, que entiende la importancia de separar la vida laboral de la vida personal, que establece cronogramas claros y objetivos y que sabe que el mundo no se va a acabar si el trabajador maneja su tiempo y puede vivir tranquilo. Hay que reconocerlos.
La cultura del exceso de trabajo, debe desmontarse, lo mismo que la cultura de celador de los jefes o los mandos medios. Estos dos tipos de cultura, han estado mediados por mitos que se han establecido desde las organizaciones, el del progreso por ejemplo, en el que solo pueden ascender aquellos que se queden hasta tarde, que den la milla extra, o que se pongan la 10, y que los demás están destinados a seguir en la misma posición. No se han dado cuenta que por eso las personas no duran en los trabajos, las personas se queman, y se cansan de aguantar sin razón. Piden esfuerzos momentáneos para superar alguna crisis que se convierten en esfuerzos permanentes y acusan constantemente la falta de compromiso de los trabajadores. Hasta donde hemos llegado, que creemos que trabajar es vivir. Es al revés totalmente, el trabajo se debe separar de la vida personal, donde toda persona pueda desconectarse de lo que pasa en una oficina, para conectarse con su propia vida, con su familia, con sus amigos o parejas, que pueda vivir tranquilo. Nadie va a comprar la felicidad con un sueldo.
La escala de valores que se ha establecido para los trabajadores a lo largo del tiempo, ha sido un aparato que amenaza con los sueños, las ilusiones y el bienestar de las personas. Hoy en día, las personas viven llenas de estrés, ansiedad, depresión, angustia y no son felices, se levantan sin ganas para abordar un nuevo día y terminan afectando su salud mental y física por lo que viven en sus espacios laborales. Conozco muchas personas que ni siquiera tienen tiempo para almorzar o tomarse un café, porque tienen que cumplir con alguna tarea, o exigencia del jefe directo. Igualmente siento que en los trabajos terminan aburriendo a las personas, que asumen estas prácticas y no son tenidos en cuenta, no son promovidos, ni tienen oportunidades de crecimiento profesional, es lo que se ha llamado “despedir en silencio” que es la oposición de la renuncia silenciosa.
También está el jefe Workaholic que quiere que su equipo tenga la misma adicción sin importar si está de acuerdo o no. A esos jefes también hay que hacerles caer en cuenta de que su desgracia no debe ser la desgracia de los demás. Este no es un problema menor.
Se critica mucho la renuncia silenciosa, pero no es pereza por parte del trabajador, es la forma de hacer cumplir los contratos, de trabajar para lo que realmente se fue contratado, es una respuesta normal de las personas que tienen jefes abusivos, que tienen malos sueldos y al final que tienen trabajos de mierda. La pregunta es, ¿Por qué debo sacrificar mi vida por un trabajo que no valora ni lo que soy ni lo que hago? Recuerden que nadie es indispensable, que cada persona tiene su mundo y su vida, que el trabajo es tan solo una parte de vivir, pero no es vivir, que el bienestar es importante y que todos deberíamos tener una linda vida. Cambiemos la milla extra por la valoración del trabajador frente a objetivos, cambiemos el esfuerzo adicional que todos debemos tener por salarios justos dentro de horarios coherentes, cambiemos una pizza por fuera de horario para intentar compensar ese esfuerzo adicional con pago de horas extras cuando sea necesario, cambiemos el concepto de ponerse la 10 en detrimento del bienestar y la vida personal y que el ponerse la 10 sea en compartir con la familia, en ir a cine, en salir, en vivir, en intentar ser feliz.
Reflexiones finales.
Porque no empezamos por elegir buenos líderes, personas que jalonen, que sepan de sus empleados, que gestionen talentos, que incorporen buen trato, horarios justos, valoraciones coherentes y que entiendan que el trabajo no debería trasladarse a otros escenarios.
Como trabajadores, también necesitamos exigir respeto, hacer cumplir los contratos laborales, y luchar por un trato digno y rechazando la cultura del exceso de trabajo. Todos podemos aportar en la medida de nuestros conocimientos optimizando nuestros tiempos. Si los jefes no saben cómo manejar sus tiempos, o creen que por jerarquía no deben respetar a los demás, es problema de ellos.
La renuncia silenciosa es la petición a gritos de una generación que no quiere un sobreesfuerzo no remunerado. Basta ya de condiciones laborales desastrosas, basta ya de la milla extra o de ponerse la 10.
Tal vez sea hora de que se replantee de manera clara y razonable la explotación laboral a la cuál nos han sometido por muchos años las organizaciones. Un replanteamiento implica no tomarse tan en serio el trabajo, recordando que tan solo es un trabajo, que hacemos algo por lo que se nos paga y que no somos indispensables.
El agotamiento de estos conceptos es igual al agotamiento de las personas en los trabajos. El deterioro de la salud física y mental, no valen la pena por tener una seguridad de dinero mes a mes. Esto no implica no trabajar, esto implica repensar el concepto trabajo, bajar un cambio y separar lo laboral de la vida personal.
Si es adicto al trabajo, bájele un cambio. A veces hay que tratar eso, un profesional de la salud mental le puede dar una mano. Y de una vez le recomienda a su jefe que también puede necesitar ayuda.
De que sirve vivir para el fin de semana (y en muchas oportunidades ni eso), o vivir mirando el reloj esperando a que se cumpla el tiempo para intentar dormir, de que sirve saber a que hora entro pero no saber a que hora salgo, si mi valor como persona no lo define un trabajo.
Con estas reflexiones hemos terminado este nuevo episodio. Los invito a estar en contra de la milla extra o de ponerse la 10 en entornos laborales. Hay que replantear el concepto de trabajo y las prácticas laborales, hay que exigir buenos líderes y definitivamente hay que tener buenas vidas. O por lo menos intentarlo. Hagan valer sus derechos como trabajadores, apenas salgan de la oficina, desconéctense y vivan como sea que les guste vivir. Síganme en @camaleonenojado en Instagram, en @AndrésNovoa en Facebook, escríbame a [email protected], suscribánse a los canales en Spotify, en google podcast, en Apple podcast o en podnation. Buena energía y buenas reflexiones para todos.
Una reflexión en torno a las enfermedades autoinmunes y sus implicaciones.
Música: Camilo Monery
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Hola, mi nombre es Andrés Novoa y esto es KWX Kuwoxati podcast
Les doy la bienvenida al episodio 32
Tu propio enemigo
Hablemos de las enfermedades autoinmunes
Preludio
Qué poco conocemos las enfermedades autoinmunes. Parece que no es con nosotros o que es un invento de las sociedades modernas, y no nos damos cuenta lo difícil que es convivir con ellas. Como siempre, la salud es lo último de lo que nos preocupamos, y el bienestar pareciera que no le importara al sistema en que vivimos, no importa que no tengamos salud mental ni física, debemos responder para ser “productivos”, y el resto que se vaya al chorizo. A veces, se pone en tela de juicio nuestro sentir, los dolores, las sensaciones, las enfermedades, por personas que no tienen siquiera el derecho a juzgarnos (personas que solo están pendientes de cómo joder al otro, y pueden estar en el trabajo, en la familia, en el grupo de amigos), y realmente termina siendo frustrante tener que dar explicaciones cada dos por tres. Hoy quiero contarles una historia personal. Es mi lucha contra mí mismo. Esa lucha que lleva muchos años, con frustraciones, derrotas, dolor, angustia, ansiedad, desesperación, y todo a partir de una enfermedad autoinmune, genética y degenerativa que me diagnosticaron recién este año, pero que lleva conmigo bastante tiempo, y que me ha puesto sobre las cuerdas en varias oportunidades. Hablemos de cuando tienes el enemigo adentro de tu cuerpo y no te da descanso. Hablemos de las enfermedades autoinmunes.
Puntos de fuga
Hay días buenos, regulares y malos. No les voy a mentir, son más los días malos, y algunos comienzan muy bien y se van complicando, pero a fin de cuentas, es el día a día de la enfermedad. Hace como 4 meses, luego de mil revisiones, de pasar por diferentes médicos, de emputarme por la burocracia en la salud, pude encontrar a una internista que por primera vez me daba un diagnóstico, “Espondilitis anquilosante”, ella, muy honesta, me dijo que era imposible que ningún otro médico me hubiera diagnosticado la enfermedad, con todos los síntomas y resultados de los exámenes, igual, también me dijo que por EPS, era muy complicado iniciar un tratamiento, que me enviaban directamente a un grupo de pacientes con enfermedades autoinmunes, pero que definitivamente si me quería tratar, era necesario estar en una prepagada, es decir, un club privado de quienes tienen dinero para tener salud VIP. Por supuesto, en mi cabeza lo que pasaba siempre era que la salud es un derecho fundamental, y que yo no debería pagar más de lo que pago por ella, pero definitivamente con este diagnóstico, tuve que pasar a una prepagada, con toda la burocracia que esto implica, para ser tratado por un reumatólogo. Menos mal encontré el mejor, pero más adelante les hablaré de ello. Quiero contarles que sufro de esta enfermedad desde hace mucho tiempo, y para que medio la puedan entender, es una enfermedad autoinmune, genética y degenerativa, que la han llamado popularmente como la enfermedad de la columna de bambú, suena bonito, pero no es así. Es una enfermedad inflamatoria en exceso, que afecta los huesos con procesos inflamatorios tremendos, y que con el tiempo, tiende a fusionar los tendones y los huesos, y los huesos con otros huesos, al final, la columna vertebral puede terminar fusionada totalmente, influyendo en la motricidad, la movilidad, la postura, la respiración y en el desarrollo normal de la vida. No existe cura para esta enfermedad, los tratamientos pueden disminuir los síntomas y retrasar la evolución de la enfermedad, habrá momentos dónde parece que uno mejora en intervalos de tiempo cortos, pero vuelve recargada. Es muy dolorosa.
Nadie sabe cómo afecta esto realmente. Es no poder moverse, es sentir impotencia por no poder controlar el dolor y la incomodidad, es estar afectado psicológicamente, sin que nadie lo pueda entender, se bloquea el cuerpo, se bloquea la mente, el dolor supera cualquier cosa y todo se nubla. Es una enfermedad de mierda. Las enfermedades autoinmunes, es cuando el sistema inmune en vez de defender, ataca y destruye los órganos y tejidos del cuerpo. Es decir, se convierte en mi propio enemigo, dentro de mi cuerpo. Es decir, yo soy mi propio enemigo, no sé cómo enfrentarme, no sé cómo estar, no sé cómo detenerme, no sé qué hacer. Es una lucha constante interna y externa, corporal y psicológica. Es una lucha que pareciera también le tengo que explicar a todos y tengo que justificarme. A veces es como si no se me creyera el dolor que sufro, o como si no fuera una enfermedad seria. A veces me siento frustrado y se me nota en mi actitud, se nota en mis ganas de seguir adelante, pero a fin de cuentas, hay que seguir caminando, como se pueda, como el cuerpo deje, a pesar del dolor, de la angustia, de la ansiedad. A pesar de la poca empatía de otros, por ejemplo en el trabajo, cargos medios que se creen jefes, médicos, especialistas y dudan de la condición. Ni siquiera mi jefe directo lo hace, porque comprendió mi situación, pero esa poca empatía es también un ejemplo de la ignorancia que se tiene respecto a lo que no aceptamos o no podemos controlar. Qué ganas de joder de algunos solo por joder.
La enfermedad me hizo durante mucho tiempo ser fármaco dependiente, ya ninguna pastilla me hacía efecto, ni los analgésicos, ni los opiodes, ni los naturistas, ni nada. El dolor era la constante, y esto que les voy a contar es más raro aún, los días donde no sufro dolor, me siento extraño, siento hasta que extraño el dolor, ya no se vivir sin dolor. Esto es más cabrón aún. En este momento estoy con un tratamiento con medicamentos biológicos, no les cuento de las dificultades de tener las autorizaciones dado el costo y la dificultad para la aplicación del medicamento, lo biológico para que se entienda, es que proviene de un ser vivo, a diferencia de los medicamentos químicos. Pero también esto es prueba y error. Los días que me lo aplican, quedo afectado fuertemente, como si no manejara mi propio cuerpo, como si no fuera yo. A veces siento que me funciona, y otros días retrocedo un poco. No a todos les funciona igual el medicamento. Los días de la aplicación son un martirio, malestar todo el día, sentir que el cuerpo es prestado, ando somnoliento, con molestias que ni siquiera puedo explicar. Hay que intentarlo, es lo único que tengo en mente.
En todo este proceso, me encontré por las casualidades de la vida, con Diego Hernández, un médico dedicado a la medicina integrativa, hoy gran amigo, que me mostró otra forma de abordar mis días, aprendiendo de la alimentación, el movimiento y el manejo de la mente. Se los recomiendo un montón, mejoró mi calidad de vida, dentro de lo que me permite la enfermedad. También mi reumatólogo, el doctor Pedro Quevedo, está tratando de entender los alcances de la enfermedad, los síntomas, las afectaciones y proyecciones de la misma. Me considero afortunado en este momento al tener este seguimiento, aunque no me lo da la EPS, vuelvo a repetirlo, entre la burocracia y la prepagada, he llegado a una zona de confort complicada, pero no dejo de pensar en todas las personas que pueden tener enfermedades autoinmunes y son tratados desde una EPS, o desde medicina pública subsidiada. De ese nivel es el problema de salud en Colombia. Espero en un episodio posterior hablar a profundidad de este tema.
Todo esto que les cuento, no es para revictimizarme, ni para que tengan lástima o piedad, o cualquier sentimiento de menospreciar lo que soy, la enfermedad no me define. No me definen los dolores, ni me definen los medicamentos. Soy quien soy, y no quiero ser etiquetado o estereotipado. Trabajo igual o mejor, sigo con mis proyectos, sigo construyendo mi vida a partir de mis propósitos. Lo que busco realmente con este capítulo, es que hablemos del tema, que hablemos de las enfermedades autoinmunes, que no dejemos que ese enemigo silencioso que está atacando desde adentro de nuestro cuerpo, nos joda la vida. No minimicemos el alcance de estas enfermedades. La ignorancia tal vez es peor que la misma enfermedad, no juzguemos, no creamos que, porque no sabemos del tema, podemos opinar o hacer juicios de valor sobre la condición de otra persona. Yo duré más de 10 años esperando un diagnóstico, y nadie daba con nada de lo que tenía, por más de que fueran tortuosos los síntomas. Dolor, incomodidad, angustia, y simplemente los médicos me recetaban acetaminofén y pare de contar. Ojalá podamos comprender que todos podemos tener enfermedades autoinmunes, que no es un invento de síntomas, que nuestro cuerpo se convierte en nuestro propio enemigo y no sabemos por qué o cómo, y no sabemos cómo reaccionar. Si a esto le sumamos el estrés que genera la vida cotidiana, lo laboral, o todas las situaciones que pasan a nuestro alrededor, que influyen totalmente en ese concepto de bienestar. Hablemos de las enfermedades autoinmunes, pongámoslas sobre la mesa, tengamos un poco de empatía sobre los otros. Y empatía es no estigmatizar, no es generar juicios de valor, no es juzgar sin saber, con ignorancia, es reconocer que el otro, puede tener una condición que a veces no se puede explicar, con dolores que a veces no se pueden dominar, que le envuelven la cabeza, que le joden el genio, que le interfieren con la movilidad. No tenemos que estar explicando una historia clínica a todas las personas, que, por cierto, es importante aclarar, las historias clínicas son confidenciales, y no tenemos que revelarlas sino queremos. Un derecho de la salud que a veces pocas personas saben. Empatía y entendimiento. No es mucho. Dentro de lo que genera la enfermedad, déjennos vivir lo mejor posible, esto ayuda un montón.
Reflexiones finales.
Hay que hablar abiertamente de este tipo de enfermedades. Hay que ponerles pilas. Si tienen síntomas que no se explican, si tienen dolores incontrolables que a veces parecieran no tener razón, luchen por descubrir si tienen una enfermedad autoinmune, y si obtienen un diagnóstico, asumirlo y empezar el tratamiento.
El estrés es uno de los detonantes de los procesos inflamatorios que joden la calidad de vida de las personas que tenemos enfermedades autoinmunes. Bájele un cambio, entienda la situación. Todo sin estrés es más sencillo. Si tiene personas a su alrededor con este diagnóstico, sea cual sea la enfermedad autoinmune, colaborará mucho si no tira a joderle la vida por el simple hecho de joder.
A todo lo que les he contado, hay que sumarle las implicaciones psicológicas, la depresión que generan estas enfermedades, el estrés, la ansiedad, la angustia. Nos para nada fácil lidiar el día a día. Es una lucha constante.
Cuando una persona tiene dolor y lo manifiesta. Créanle. No es fácil convivir con el dolor. No es fácil pensar que se tiene que normalizar. No está bien eso.
No nos etiqueten ni estereotipen. Simplemente, hablemos abiertamente de la situación, y sigamos adelante con un poco de empatía. No es difícil.
Toda la buena energía será bienvenida, la parte mental juega un papel esencial para convivir con las enfermedades autoinmunes. Todas son diferentes, todas generan un proceso distinto y todas se deben vivir en el día a día.
Mi hermana ya había hablado de este tema en una columna que escribe, de nombre “Del dolor, la depresión y otros demonios. Les dejo el link en la descripción de este episodio para que lo lean. Va muy de la mano.
Con estas reflexiones hemos terminado este nuevo episodio. Los invito a la empatía y a dejar de un lado los juicios de valor sin fundamento. Si necesitan apoyo porque sienten que tienen una enfermedad autoinmune, o ya la tienen y se sienten mal, no duden en pedir mi ayuda. Estaré ahí si lo necesitan, si lo requieren, con un camino recorrido, sin sabérmelas todas, pero con ganas de escuchar y de aportar. Síganme en @camaleonenojado en Instagram, en @AndrésNovoa en Facebook, escríbame a [email protected], suscribánse a los canales en Spotify, en google podcast, en Apple podcast o en podnation. Buena energía y buenas reflexiones para todos.
Las crisis existenciales hacen parte de nuestra cotidianidad, repensarnos en contexto y contradecirnos es lo que nos hace humanos. Lo importante es gestionar esos momentos, gestionar las emociones, encontrar el motor que nos permite andar, creer en lo que hacemos, creer en nuestras estructuras, evolucionar y actualizar nuestras ideas.
Música: Camilo Monery
TranscriptionsLa política se ha convertido en una lucha de poderes, de fake news, de bailes en TikTok , y de poca credibilidad. Se vota por el que se cree es el menos peor, o se vota en contra de algún candidato en particular. La pregunta es ¿Sabemos que propone cada candidato? ¿Existen garantías para la legitimidad de las elecciones? ¿Hay credibilidad en la política, en los candidatos y en los medios de comunicación y sus periodistas? Los invito a escuchar esta reflexión sobre la política de un país al revés. Ojalá podamos generar una conciencia de nuestro rol en la política.
Música: Camilo Monery
TranscriptionsHola, mi nombre es Andrés Novoa y esto es KWX Kuwoxati podcast
Les doy la bienvenida al episodio 30
Política del país al revés
Una reflexión del deber-ser de la política
Preludio
Estamos ad portas de unas nuevas elecciones en Colombia, y de lo único que podemos estar seguros es que esto parece la política del mundo al revés, donde las propuestas sucumben a los TikToks, donde los debates son un ataque constante entre personas, donde los electores terminan votando en contra de uno y no a favor de un contenido programático para el país. La reflexión al final de cuentas debería ser la forma en que como ciudadanos vemos la política, esto se ha convertido en una serie de venias en vez de una exigencia para tener condiciones mínimas de vida que permitan que las personas no tengan que pasar por tantos problemas mes a mes. Nos hemos acostumbrado a que son los mismos de siempre en las mismas de siempre los que se rifan al país y se roban el presupuesto de los impuestos que pagamos. No creo que el país soporte más a tantos personajes pusilánimes que suben al poder por un propósito personal y de enriquecimiento o búsqueda de poder, que un servicio público a la ciudadanía que los elige. Vamos entonces a hablar de la política del mundo al revés. Una reflexión del deber-ser de la política.
Puntos de fuga
Para iniciar con esta reflexión, me permitiré leer un fragmento del libro “El patas arriba, la escuela del mundo al revés” de Eduardo Galeano:
“Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana”
Es muy loco pensar en ese mundo al revés al que nos han llevado esas prácticas non sanctas en la política que se han naturalizado como si nada. Los políticos compran votos, y los ciudadanos venden su voto por un tamal, los electores se quejan de los políticos que los gobiernan, pero a la hora de votar salen elegidos los mismos, los organismos que deberían garantizar las elecciones sin corrupción, con cuentas claras y con presencia en todas las partes del país, hacen parte de un entramado de corrupción y clientelismo que no les permite tener independencia, ni respeto. Los jurados de votación en muchas oportunidades terminan cambiando las cifras a favor de uno u otro, y al final, las elecciones no tienen legitimidad, pero eso es lo que llamamos hoy normalidad.
Desde la perspectiva del manejo de los medios de comunicación, tenemos a periodistas cargados hacia un lado, que no informan sino solo lanzan contenidos editoriales que marcan una tendencia o un interés específico, no existe neutralidad, algunos periodistas en las mismas elecciones atacan a un candidato haciéndole una encerrona, mientras a otros políticos los ponen a que adivine el nombre de las canciones o el número de crocks de algún expresidente. Acá hacemos la reflexión de la verdadera responsabilidad de los medios de comunicación y el periodismo. En un mundo ideal, el del deber-ser, el periodismo cumple una función importantísima a la hora de informar y de hacer que la población pueda entender cuáles son los programas de gobierno que tiene cada uno de los candidatos y sus partidos, así como hacer denuncias basadas en datos y en cifras que permitan que la ciudadanía cuente con argumentos a la hora de tomar una decisión en las urnas. Pero acá en el país de la política al revés, lo que tenemos son periodistas vendidos, que no invitan al diálogo, al debate, al planteamiento de ideas que permitan comprender lo que quiere cada candidato, sino que están es al servicio de unos cuantos poderosos que definen su línea editorial y su forma de abordar la política. Por otro lado están los medios de comunicación, que deberían ser una plataforma informativa que permitiera a los ciudadanos conocer lo que tiene para ofrecer cada candidato. Al final son medios que lo único que hacen es venderse al mejor postor, o como por lo general sus dueños son los poderosos que siempre han estado por detrás del poder diciendo que hacer o cómo abordar el país, los medios terminan siendo una herramienta muy utilitaria para fines específicos.
Ahora hablemos de las campañas políticas, de los mensajes que se emiten y de la forma en que los candidatos están asumiendo su rol como personajes representativos de una colectividad. En primer lugar, los partidos y los políticos, se gastan una cantidad de millones en pagar por una campaña y por una imagen para tratar de transmitir mensajes que a veces ni siquiera los representan. Estas campañas son un washing de su imagen, tratan de imponer una identidad que no tienen apoyados por ejércitos de bots que tratan de convertir en tendencia un mensaje particular o una campaña particular, y por otro lado, inundar las redes de las famosísimas fake news, estrategias de la propaganda Nazi que aún sobreviven en forma de difundir un mensaje para los ciudadanos. “Qué vamos a volvernos como Venezuela” gritan desesperados algunos como si viviéramos en Suiza, “Qué nos van a expropiar nuestras casas, empresas, pensiones y sueldos” cómo si fuera constitucionalmente posible, “Qué van a acabar con la industria” como si los gobernantes que preceden a los candidatos fueran la más grande maravilla, y cualquier cantidad de mentiras que se repiten constantemente, y lo peor, que mucha gente termina repitiendo como loro, sin siquiera averiguar, sin siquiera ponerse a pensar, lo dicen simplemente porque lo escucharon, porque lo leyeron en un lugar sin fuente clara, y lo replican a través de sus redes sociales y a través de los grupos de WA. ¿Qué tanto daño le hace a la política aquello llamado “postverdad”? ¿Qué tanto daño le hace a la política las redes sociales? Menos bailecitos en TikTok para los candidatos y más propuestas para el electorado. En vez de empapelar las ciudades, en vez de llenar de mensajes incompletos las redes, en vez de fake news necesitamos candidatos reales, propuestas reales, personas que tengan una representatividad. Pero estamos en el país de la política al revés, donde se vota por no elegir a uno, donde las personas validan la violencia de los candidatos, la evasión de temas y conceptos solamente por el rumor generado en los medios de comunicación.
El deber-ser de la política
La política en el sentido más básico es la forma en que unas personas representan los intereses de una colectividad y los llevan a cabo para mejorar su calidad de vida. Es la forma en que se establecen las condiciones para que un grupo de personas, pueda vivir en condiciones dignas a partir de políticas que les garanticen los derechos. Así, la política ha sido absorbida de manera negativa en todos los sentidos, los políticos están solo siguiendo sus intereses personales, robando recursos, estableciendo sistemas para negocios personales y no para el bienestar de un país. Un político ideal debería estar preparado para su cargo, debería saber cómo funciona el estado y los procesos que tiene que tener, no puede ser que suba alguien y que los medios de comunicación terminen justificando desde el titular “un año de aprendizaje”, es el país el que está en juego y no se puede llegar a improvisar. Una política ideal para un país, debería abolir las campañas desorbitantes con presupuestos que después se recuperan por valor de un voto, los candidatos deberían tener espacios neutrales establecidos por las instituciones encargadas de la transparencia y el conteo de los votos, es decir, deberían existir debates abiertos por regiones donde los candidatos si o si deben asistir, con garantías para todos donde se puedan generar diálogos y debates en el sentido claro de la palabra, discutir el país y no atacar a las personas.
Igualmente, deberían generarse espacios en televisión abierta para todos los candidatos, donde puedan exponer sus propuestas de gobierno, donde se pueda evidenciar la manera en que ven el país, el qué quieren hacer y el cómo lo piensan desarrollar. Igualmente, en estos espacios, uno puede evaluar la capacidad de cada candidato, de saber comprender el contexto y las condiciones del país para establecer las propuestas. No podemos caer en el sofisma de que porque un candidato habla duro puede asumir cosas con desconocimiento del contexto.
La política debería estructurarse como esa posibilidad de construir para el ciudadano, y eso solo se hace desde el ejercicio propositivo de campaña y la neutralidad de medios de comunicación y la capacidad del electorado de no comer todo entero. Hay que hacer preguntas y cada candidato debe tener la capacidad de analizar qué es lo que está pasando con cada población, cuáles son las sensaciones que se tienen respecto a tópicos específicos, al final de cuentas son elegidos como funcionarios públicos o servidores públicos, que deben funcionar para el público y servir para el público, no escudarse en el poder para hacer lo que se les da la gana. La política debe dejar de ser una política de un país al revés, debe afrontar los desafíos que tenga la población, debe adaptarse a las transformaciones y necesidades globales, debe saber mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y por supuesto, debe discutir los temas que son importantes para cada población, no los que les conviene a quienes están en el poder.
Reflexiones finales.
Hay que informarnos. No comer entero. No dejarnos llevar por el bailecito en TikTok o los rumores que se dan en redes sociales. Somos más que eso. Somos quienes elegimos y tenemos la capacidad de entender propuestas y de exigir a nuestros gobernantes.
Ejerza el derecho al voto. Vote por quien quiera, pero infórmese bien. No crea en verdades a medias. No elija por el descarte de otro por lo que otros dicen. Sea inteligente, tenga a mano todas las herramientas para informarse bien.
Exijamos también a los medios de comunicación y a los periodistas. Ellos tienen una gran responsabilidad en cuanto a la desinformación que tenemos y al planteamiento de tendencias que hacen que las personas terminen tomando decisiones por información que no es neutral. Y entonces, ¿cuál es la responsabilidad del periodismo en la política?
No piense que la política es un acto de unos pocos, todos somos responsables de lo que pasa con nuestro país, por obra o por omisión. Todos somos seres políticos. Estamos hablando de representatividad y de credibilidad. ¿Quién es quién nos representa? y ¿Qué tanto le creemos? Para ello, volvemos a lo mismo. Hay que leer las propuestas que se tienen, los planes de gobierno, la capacidad que tiene cada candidato y cada partido para abordar los problemas de país, para analizar contextos y tomar decisiones. La política también se convierte en nuestra responsabilidad cuando nos damos cuenta que podemos pensar, reflexionar y tomar decisiones desde una buena información.
Y usted, ¿Sigue creyendo en las cadenas de WA? ¿Sigue enfrascado en comentarios sin fundamento y discusiones en redes sociales sin ninguna argumentación? ¿Realmente conoce que propone cada candidato o vota por quien le cae bien, o por las mentiras que aparecen en los medios de comunicación? ¿Realmente se piensa que estamos en Suiza? Un poco de cordura, un poco de análisis, la política también somos nosotros y es nuestro deber estar bien informados y tomar decisiones desde la razón, desde lo que necesita nuestro país y no desde la emoción, la mentira o la falta de ética que tiene nuestra política.
Con estas reflexiones hemos terminado este nuevo episodio. Cambiemos la política desde nuestra propia responsabilidad en informarnos, en exigir ética y transformaciones basadas en las necesidades de país. Síganme en @camaleonenojado en Instagram, en @AndrésNovoa en Facebook, escríbame a [email protected], suscribánse a los canales en Spotify, en google podcast, en Apple podcast o en podnation. Buena energía y buenas reflexiones para todos.
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