La invasión de Europa a través de Normandía fue una operación militar de diseño eminentemente estadounidense. Mientras que los británicos abogaban por un enfoque cauteloso, limitado y de esperar y ver, Estados Unidos estaba decidido a enfrentar al enemigo frontalmente en el norte de Francia en una fecha fijada. La operación estuvo plagada de riesgos incalculables, por los cuales el general Dwight D. Eisenhower reconoció toda la responsabilidad.