Hoy leemos 2 Reyes 3–4, Juan 12:1–27 y Salmos 133.
Este episodio es una explosión de fe y obediencia irracional.
Los reyes cavaron zanjas en un valle seco… y el agua llegó sin una sola nube.
Una viuda vertió su última gota de aceite… y el aceite no dejó de fluir.
Una mujer de fe preparó una habitación para un profeta… y Dios le regaló un hijo.
Y María derramó perfume a los pies de Jesús… activando una honra eterna.
Este es el día para obedecer, aunque no entiendas nada. El milagro se activa cuando te mueves.