Es 9 de agosto y quedan pocas horas para que el cohete, a las 12 del mediodía, anuncie el comienzo de las Fiestas de San Lorenzo. A estas horas, las mesas de Huesca ya están llenas de huevos fritos, longaniza, morcilla, bacalao y guisos tradicionales. Un ritual que reúne a familias, amigos y peñas y que hoy conocemos desde uno de los lugares con más tradición: el Bar Candanchú, que lleva más de 50 años ofreciendo estos almuerzos. Su propietario, David Royo, cuenta cómo ha evolucionado esta tradición familiar.