Para dar comienzo a su andadura, hizo falta la firma de un Papa, el apoyo de un príncipe y la confluencia de voluntades del entorno; poco después, una nueva ratificación papal y real; y, para materializarse como universidad, posteriores autorizaciones reales de ampliación, ganar pleitos y un mecenas. Recordamos el origen de la Universidad de Zaragoza con la catedrática de Historia del Arte y directora del Instituto de Investigación en Patrimonio y Humanidades, Concha Lomba.