Al sumergirnos en el agua, flotar hace que los músculos, descansen mientras activamos otros que usamos menos. Además, notar el cambio en la gravedad produce una sensación de descanso mental. Hay quienes sienten que estar en el agua abre una oportunidad perfecta para reflexionar, despertar la creatividad y tener conversaciones profundas. Lo analizamos junto al neurocientífico José Ángel Morales-García.