El ritmo de esta campaña es de trap. Tiene muchos inputs. Diferentes arreglos y muchas fuentes de sonido. Pero se abusa mucho del auto-tune y al final el mensaje que le llega al votante es tan desconcertante como para quien escucha el género musical por primera vez. Aún no estamos recuperados de la noticia de que una cámara de seguridad instalada en casa de Pablo Iglesias fue hackeada para uso y disfrute de la red y ya tenemos encima el siguiente capítulo. La temporada está siendo como la buena de Breaking Bad, aunque no todos coincidamos en cuál era esa. Así, de imaginarnos a la audiencia disfrutando de la Modern Family del coletas, la Montero y sus gemelos, pasamos sin dilación a un Gran Hermano en el que se queda para hacer algo más que edredoning. El propio Iglesias se lo confirma al youtuber Fortfast. Era cuando él y Sánchez trataban sobre pactos y acuerdos previos a la llegada del socialista a Moncloa: «Sánchez me citaba en hoteles, entrábamos en la habitación y le decía: 'Pedro, esto es rollo de gente que queda para follar'».
La política actual tiene mucho de reality. El 28 de abril toca cásting, y un tío bueno como Sánchez suele gustar, pero siempre es bueno tener alguna otra dote. Los concursantes valoran mucho a los que se defienden en la cocina. Aunque aquí, esta estancia sería claramente el CIS. La encuesta de José Félix Tezanos, como todas, tiene ingredientes de movilización del electorado. Y nunca deja a nadie contento. Ni al que va en cabeza, o sea el PSOE, que cree que se desmoviliza a sus fieles; ni a los que quedan por detrás, porque el pesimismo está vetado en el carrusel de sonrisas y coloridas corbatas que son los mítines. De ahí que Casado, califique el sondeo como «la cistitis de Pedro Sánchez» y Adriana Lastra hable de que «cada voto cuenta con una ultraderecha a las puertas del Congreso».
En este festival audiovisual solo de realities, Ciudadanos es el actor de reparto capaz de cambiar al personaje en función de lo que demande la productora y Vox vendría a poner el toque de la serie patria. Un Antonio Recio, en La Que Se Avecina. El Jesús Bonilla de Los Serrano. Sus valores no encajan en lo mainstream, pero sin ellos, no se completa el espectro que permite llegar a toda la audiencia potencial. Equivale al monólogo de Iggy Rubín en La Resistencia, pero por el lado trifachito del asunto. La misma razón que provoca que sigan emitiéndose tantas cosas que muchos ni ven, ni quieren ver nunca. El voto no es más que el mando a distancia. Elige.