La historia de Juan Felipe comenzó desde su infancia en Tame, Arauca. De niño, siempre le gustaba salir al pueblo, jugar con su hermano y sus amigos, salir a explorar las extensas praderas y disfrutar de los hermosos atardeceres.
Lo que Juan no sabía, dada su corta edad, era que, en ese momento a mediados de 2003, Tame estaba indicada como una de las zonas rojas más peligrosas del país debido a la presencia de las guerrillas por todo el departamento. Pese a las advertencias de sus padres, Juan salía junto a su hermano a jugar en campos que, en ocasiones, estaban minados.