En 1953 se intensificó la Guerra Fría, a Korolev se le exige construir un cohete capaz de transportar una ojiva nuclear de cinco toneladas hasta América, construyendo el R-7 Semyorka, utilizado para lanzar el primer satélite, el Sputnik 1. Adelantando a los Estados Unidos en la Carrera por alcanzar el espacio, Braun lucha para persuadir al gobierno para permitirle lanzar su propio satélite.