Si nosotros como personas podemos incurrir en transgresiones desconociendo que, efectivamente estamos transgrediendo, también nuestras mismas familias podrían estar cayendo en este tipo de faltas en completo desconocimiento de ellas.
Y es que mucha razón tenía el apóstol Pablo cuando, inspirado por el Espíritu Santo escribe: Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. Romanos 7:22, pues existe en nuestro ser una naturaleza pecadora que podría, sin nosotros darnos cuenta, estar acarreando problemas heredados a través de nuestras generaciones y que estén influyendo fuertemente en nuestra vida.
No quiero referirme en esta oportunidad a situaciones ancestrales necesariamente, sino más bien, tomar esto como ejemplo para señalar que, de la misma y silenciosa manera como nos afectan las herencias generacionales, pueden haber sentimientos que estén influyendo de manera directa sobre nuestros hogares...
LA BIBLIA DESDE UN ANGULO DIFERENTE