En el segundo libro de las crónicas capítulo 25 se narra la historia de un rey llamado Amasías. Es descrito muy joven cuando asciende al trono de Judá. Se dice que hizo lo recto ante los ojos del Señor, aunque no de todo corazón.
Es interesante notar que a pesar de que este rey actuaba en rectitud delante de Dios, su corazón no era íntegro en el servicio al Señor. La Ley de Moisés recalca muchas veces en que lo principal en el servicio a Dios debe ser el amor que nosotros le entreguemos con nuestro corazón.
En Deuteronomio 6:5 se lee: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Luego esto mismo lo encontramos en Deuteronomio 10:12, 11:13 y 30:6. Es decir que, hacer lo recto o con justicia delante de Dios solo va a ser útil cuando esta actitud es motivada por el amor que hay en nuestro corazón.
Amasías es un nombre que significa: FUERZA DE JEHOVÁ, y efectivamente Amasías fue un hombre lleno de la fortaleza de Dios. Amasías demostró su deseo de buscar justicia cuando envió a buscar a aquellos infames, siervos suyos, que habían asesinado a su mismo padre para vengar su muerte, permitiendo que los hijos de estos asesinos vivieran, tal y como lo establecía la Ley de Jehová.
LA BIBLIA DESDE OTRA PERSPECTIVA