Hablando de María, la Iglesia nos dice de Ella que:
“Se convierte de algún modo en el tabernáculo —el primer tabernáculo de la historia— donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se ofrece a la adoración de Isabel”
Efectivamente así ocurrió. El viaje a la casa del sacerdote Zacarías sería como la primera procesión del Corpus de la historia. Y Ella, la primera Custodia.