Hoy, en el DÃa Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, recordamos a Katherine Johnson, una mente brillante que demostró que las matemáticas también pueden cambiar el destino de la humanidad.
Contra la segregación, los prejuicios y los lÃmites impuestos por su época, su talento habló con números.
Sus cálculos no solo trazaron trayectorias espaciales… trazaron caminos para millones de mujeres.
Gracias a su precisión, misiones históricas pudieron despegar.
Gracias a su valentÃa, muchas barreras comenzaron a caer.
La ciencia avanza cuando el talento no tiene etiquetas.
El progreso ocurre cuando el conocimiento encuentra oportunidad.
Que su historia nos recuerde algo esencial:
el futuro no se define por las circunstancias, sino por la determinación.
Sigue aprendiendo.
Sigue cuestionando.
Sigue soñando.
La ciencia necesita mentes curiosas, valientes y libres.