Gabriel nos sigue contando el ambiente en el que se desenvuelve, que no es solo el que ocurre en el teatro y durante la representación. Su ama recibe en casa a la alta sociedad del momento, donde las relaciones entre los participantes abarcan aspectos que van desde la política al ámbito amatorio, sin olvidar el toreo.
El narrador nos presenta en este capítulo, a dos de los personajes importantes de la novela, a quienes asigna el nombre de las hijas del interpretador de sueños en el Éfeso de la antigua Grecia, Artemidoro: Lesbia y Amaranta, duquesa y condesa respectivamente, para no descubrir su identidad.