Estamos en una situación desastrosa, en origen causada por una enfermedad y finalmente llevada al desastre total, camino del cual vamos, por unos inept@s y sectari@s al mando de la nave.
Ademas, de que hayan fallecido quizás el doble o triple de personas de las que la enfermedad hubiese dado cuenta, l@s impresentables que nos gobiernan, se dedican a hacer política sobre los cadáveres.
Como la situación de confinamiento nos ha llevado a cifras bajistas de denuncias de violencia de genero, los gobernantes han decidido potenciarlas. Actualmente y depende de localizaciones concretas, se producen tan solo entre un 5% y un 20% de las habituales. Esta soluciona esta haciendo que se pierdan las ingentes cantidades de subvenciones europeas que se reciben cada vez que se produce una denuncia.
Cada denuncia genera una subvención de mas de tres mil euros para, teóricamente, ayudar a la mujer agredida y financiar la lucha contra las agresiones. No hay que devolver nada a Europa, ni justificar el gasto gracias a la ley de protección de datos.
Negocio redondo, que ha hecho que entre 2004 y 2019, cerca de 35.000 millones de euros hayan ido a parar a¿quien sabe quien? Si se produce esta bajada de denuncias, que el confinamiento ha creado, desaparece esta maravillosa manguera que riega de euros a l@s feministas.
De modo que tan solo dos mujeres muertas en 45 días, es un fracaso que el gobierno no puede permitirse. Hay lo dejo.