«Tu alma ha sido pesada y ha sido encontrada falta de peso. » Podría tratarse
de una frase pronunciada por cualquier Shylock shakespeariano, ¿no es
cierto? Una libra de carne, una libra de alma, ¿qué más da? Y, sin embargo,
sí da. Porque se trata de una de las citas del Libro de los Muertos egipcio; la
pronuncia el dios Toth, el Hermes helenizado por los seguidores de la magia
esotérica egipcia.
Pongamos atención: Toth Hermes, el gran maestro del saber y de los primeros
conocimientos alquímicos -el Hermes Trismegisto de la «Tabla de
Esmeralda»-, pasó sin esfuerzo el panteón helénico de amplias fauces y fue
adoptado sin solución de continuidad como divinidad olímpica entre los
latinos. Y César, al conquistar la Galia céltica, encontró una divinidad que
fácilmente identificó con ese Mercurio importado de las creencias orientale