Como hijos de Dios debemos afirmar nuestro compromiso con el Señor, hoy como siempre la decisión de que tan profunda queremos que sea nuestra relación con el Señor es nuestra y necesitamos dejar de apoyarnos en emociones o sensaciones para determinar nuestro grado de avance, hoy más que nunca necesitamos convicciones que nos lleven a buscar más de Dios. Que nuestras crisis no nos roben lo que en la paz Dios nos concedió experimentar.