Séneca argumenta que la vida no es intrínsecamente corta, sino que la desperdiciamos en ocupaciones triviales, vicios, o preocupaciones inútiles sobre el pasado y el futuro.32 La verdadera disciplina implica valorar el tiempo presente como nuestro recurso más preciado y dirigirlo conscientemente hacia actividades significativas y el cultivo de la virtud.55 "Mientras perdemos el tiempo dudando y posponiendo, la vida pasa", advierte.