Hubo un tiempo en que los filiales jugaban la Copa. El Sanse, el equipo B de la Real, se despidió de la competición en la temporada 1988-1989, enfrentándose al Deportivo de la Coruña en una épica eliminatoria que se decidió con mucho infortunio para el equipo de jóvenes jugadores dirigidos por Salva Iriarte. El Sanse ganó en Atotxa y marcó hasta tres goles en Riazor, pero en una tarde copera en extremo el equipo gallego logró remontar la eliminatoria.