Si durante muchos años las ciudades han sido vistas únicamente como un entorno destinado a favorecer el crecimiento de proyectos y empresas, y consecuentemente se han diseñado para priorizar el uso del automóvil, en los últimos tiempos nuevas voces han venido reclamando lo que para la ciudadanía comenzaba a ser ya una necesidad, el contar con ciudades diseñadas, ideadas e implementadas para facilitar las relaciones de las personas.