Pocas lesiones han tenido más impacto en la familia txuri urdin que la que sufrió Mikel Aranburu en la temporada 2005-2006. Por el momento de su carrera, por la forma en la que se produjo, una salvaje entrada de Oriol en El Sardinero, y porque el árbitro, Pino Zamorano, ni siquiera señaló falta en la jugada. El doctor Escobar, médico de la Real, dijo que nunca había visto una lesión como esta en toda su carrera en el deporte de élite. Y aún así, Aranburu salió adelante para convertirse en una leyenda todavía más grande de la Real Sociedad.