En nuestra Misa, no solo se entrega Él, sino que nos entrega a Ella. No podemos separar la Eucaristía de la Virgen. Es más, podríamos decir que la Misa es la mejor de las devociones marianas.
En nuestra Misa, no solo se entrega Él, sino que nos entrega a Ella. No podemos separar la Eucaristía de la Virgen. Es más, podríamos decir que la Misa es la mejor de las devociones marianas.