Valeri Karpin jugó por última vez en Riazor en la temporada 2003-2004. Nunca fue un campo que le tratara bien, pero aquel día los insultos de los Riazor Blues fueron en aumento. "Karpin muérete" fue lo más escuchado. Cuando el realista iba a ser sustituido, aplaudió a la grada de los ultras y Rubinos Pérez, el árbitro del partido, le expulsó. Karpin lanzó un duro comunicado manuscrito en el que acusaba al colegiado de legitimar la violencia.