En la sociedad nunca el conocimiento científico había parecido tan vasto, detallado y compartido. A no es de extrañar que las corporaciones privadas pongan en marcha estrategias para confundir el debate público y paralizar la toma de decisiones políticas. Abrumados por el exceso de información y vivir en una sociedad de borregos, ¿Cómo podemos, como ciudadanos, distinguir la realidad de la ficción?