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La Fundación SM acaba de publicar su último informe sobre la juventud, un estudio que, desde 1984, analiza la sensibilidad de los más jóvenes en lo que respecta a cuestiones políticas, espirituales o educativas. Uno de los datos más reveladores es que la tasa de los que se confiesan católicos (sumando a practicantes y no practicantes) ha pasado del 31,6% al 45% en solo cinco años.
Esta evolución que ya se intuía en el ámbito cultural, cuenta ahora con respaldo estadístico. Tras un proceso de rápida secularización, cabe pensar que los jóvenes se están aproximando a la fe católica con menos prejuicios y mayor libertad que las generaciones anteriores. En un mundo plagado de incertidumbre y obsesionado con los resultados inmediatos, se abre paso la búsqueda de sentido y la atención más abierta a la propuesta de la Iglesia.
El fenómeno presenta, sin embargo, algunas aristas. Aunque la creencia católica e incluso la confianza en la Iglesia parecen remontar, este retorno convive entre los jóvenes con formas de espiritualidad alternativa ajenas a nuestra tradición. La creencia en el karma, la predicción del futuro o las energías curativas también muestran un repunte que merece atención. El acercamiento de los jóvenes a la fe es modesto, pero ya innegable. Conviene, no obstante, no caer triunfalismos prematuros ni atajos poco sólidos. El desafío no consiste solo en atraer, sino en acompañar y sostener a los jóvenes en un camino educativo y en una experiencia comunitaria en la que crezcan la dimensión cultural de la fe, y la caridad como forma de relación con los otros y como impulso para contribuir a la ciudad común.
By COPELa Fundación SM acaba de publicar su último informe sobre la juventud, un estudio que, desde 1984, analiza la sensibilidad de los más jóvenes en lo que respecta a cuestiones políticas, espirituales o educativas. Uno de los datos más reveladores es que la tasa de los que se confiesan católicos (sumando a practicantes y no practicantes) ha pasado del 31,6% al 45% en solo cinco años.
Esta evolución que ya se intuía en el ámbito cultural, cuenta ahora con respaldo estadístico. Tras un proceso de rápida secularización, cabe pensar que los jóvenes se están aproximando a la fe católica con menos prejuicios y mayor libertad que las generaciones anteriores. En un mundo plagado de incertidumbre y obsesionado con los resultados inmediatos, se abre paso la búsqueda de sentido y la atención más abierta a la propuesta de la Iglesia.
El fenómeno presenta, sin embargo, algunas aristas. Aunque la creencia católica e incluso la confianza en la Iglesia parecen remontar, este retorno convive entre los jóvenes con formas de espiritualidad alternativa ajenas a nuestra tradición. La creencia en el karma, la predicción del futuro o las energías curativas también muestran un repunte que merece atención. El acercamiento de los jóvenes a la fe es modesto, pero ya innegable. Conviene, no obstante, no caer triunfalismos prematuros ni atajos poco sólidos. El desafío no consiste solo en atraer, sino en acompañar y sostener a los jóvenes en un camino educativo y en una experiencia comunitaria en la que crezcan la dimensión cultural de la fe, y la caridad como forma de relación con los otros y como impulso para contribuir a la ciudad común.