El estudio de la historia es una búsqueda infatigable de lo propio, su práctica es un aprendizaje de la diversidad del acontecer humano, dotar a un pueblo de un pasado común y fundar ese origen remoto de una identidad colectiva es quizá la más antigua y la más constante función social de la historia. A Enrique Florescano se le considera uno de los principales renovadores de la investigación histórica en México