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Bueno. Dios. Gracia. Gratitud.
Cuatro palabras que emanan de Dios
La misma letra con la que comienza todo: Dios, quien fue primero, el Verbo desde el principio.
¿Están en el orden correcto en mi corazón esta mañana? Creo que sí.
El Dios bueno nos dio gracia, y por Su gracia experimentamos la vida de tal manera que despierta la gratitud.
Así, la gratitud se convierte en nuestra respuesta a la bondad de Dios.
Es tan bueno tener un Dios que da gracia, para que podamos experimentar gratitud—aun cuando duele.
Oh sí, a veces la gratitud no viene de lo fácil, sino de lo difícil que el Dios bueno nos permite vivir por Su gracia,
para que podamos crecer.
Sí—crecimiento es otra palabra asociada a Él.
Crecemos a través de la gratitud.
Y cuando somos tentados a caer en la D de desesperación,
o en la S de soledad
nos aferramos a la Gracia que viene de Dios.
Y esa gratitud puede manifestarse en lágrimas.
Lágrimas suaves que se deslizan en silencio por nuestras mejillas,
formando pequeños charcos de alabanza.
Hoy estoy agradecida por muchas razones, pero sobre todo porque Dios ha sido bueno.
Oro para que la gratitud de hoy envíe olas hacia mis mañanas,
requiriendo más espacio para la gratitud, porque mientras Dios esté al mando,
¡Sé que siempre tendré razones para estar agradecida!
“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida.” —
Salmo 23:6 (RVR1960)
By Berta P. WeyenbergBueno. Dios. Gracia. Gratitud.
Cuatro palabras que emanan de Dios
La misma letra con la que comienza todo: Dios, quien fue primero, el Verbo desde el principio.
¿Están en el orden correcto en mi corazón esta mañana? Creo que sí.
El Dios bueno nos dio gracia, y por Su gracia experimentamos la vida de tal manera que despierta la gratitud.
Así, la gratitud se convierte en nuestra respuesta a la bondad de Dios.
Es tan bueno tener un Dios que da gracia, para que podamos experimentar gratitud—aun cuando duele.
Oh sí, a veces la gratitud no viene de lo fácil, sino de lo difícil que el Dios bueno nos permite vivir por Su gracia,
para que podamos crecer.
Sí—crecimiento es otra palabra asociada a Él.
Crecemos a través de la gratitud.
Y cuando somos tentados a caer en la D de desesperación,
o en la S de soledad
nos aferramos a la Gracia que viene de Dios.
Y esa gratitud puede manifestarse en lágrimas.
Lágrimas suaves que se deslizan en silencio por nuestras mejillas,
formando pequeños charcos de alabanza.
Hoy estoy agradecida por muchas razones, pero sobre todo porque Dios ha sido bueno.
Oro para que la gratitud de hoy envíe olas hacia mis mañanas,
requiriendo más espacio para la gratitud, porque mientras Dios esté al mando,
¡Sé que siempre tendré razones para estar agradecida!
“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida.” —
Salmo 23:6 (RVR1960)