La obra de Blake profundamente influenciada por la mitología y la religión, escapa de las convenciones artísticas de la época. Artista romántico, huye de las leyes racionales, recreando en su pintura un mundo fantástico y enigmático marcado por la poesía, por el desarrollo de una búsqueda espiritual que nos lleva a lo desconocido, a una visión profética.