LA GARGANTILLA
Desde el balcón de mi casa diviso a veces los montes,
como pasea la creencia de sentirme como vuelo
sobre lomos de las nubes o sobre esas golondrinas
que como locas se llevan en un trazo mi mirada.
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Estuve viendo las ranas que nacen en los riachuelos
cómo las empuja el agua hasta llegarse a los charcos,
ese balcón son los ojos con que miro en las mañanas
a esa niña de las trenzas con el ombligo en el aire,
haciendo esas piruetas con que viene la inocencia.
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La gargantilla que lleva fue un regalo de mi amor
porque quise enamorarla, pero no tuve topacios
ni diamantes, ni guirnaldas, solo esa gargantilla
con la que la veo siempre, desde el balcón de mi casa.
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Allá va saltando otra vez de nuevo al alba
esta vez me ha dicho adiós como una enamorada
la sorpresa ha hecho llorar a mis ojos una lágrima
¿me habrá querido tirar un beso desde su alma?
o ha sido por el salto que ha dado como una rana.
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Esos amores nacían cada día como el alba
y dormían a la tarde esperando a la mañana
que canta cantos de amor y que transforman mi alma,
ahora que el tiempo ha pasado su garganta se derrama
sobre collares de perlas, nuestras manos abrazadas
no saltamos por la edad que se han echado en las piernas,
el balcón aun es el mismo y desde él divisamos esas Nubes, las ranas siguen como antes
cantándonos desde al alba, recodándonos los montes,
los vuelos de golondrinas, los riachuelos,
y las nubes, y los saltos que mi amor
daba cuando era niña.
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Aún guardamos como el oro en el cofre del recuerdo
La gargantilla que un dia llevó por mi amor al cuello.
. CHEMA MUÑOZ©