La Gestapo en 6 años había pasado de una policía secreta regional a elemento crucial en el ascenso y extensión del Tercer Reich. Con la oposición aplastada en Alemania y los territorios anexionados de Austria y los Sudestes, Hitler podía proseguir con sus planes. La GESTAPO, la Policía Secreta del Estado, desempeñó un papel primordial simulando una serie de incidentes en la frontera con Polonia, lo que les dio la excusa para invadir el país.