En la Sociedad de hoy tristemente se ha perdido el concepto y rol que ocupa la mujer en un matrimonio. Una de las causas de los tantos divorcios que hay es porque la mujer ya no quiere ser mujer, sino ocupar el puesto del hombre: ya la mujer no quiere sujetarse, ya la mujer no quiere dar explicaciones de a donde va, ya quiere su independencia, ya quiere ejercer las mismas funciones que su esposo en el hogar. Ya no es el hombre el que tiene la última palabra, ya la mujer no està para agradar a su marido, sino que busca que El la agrade a ella, a veces ni le agradece sus esfuerzos. No estoy en contra de que la mujer se supere y tenga los mismos derechos que su esposo como persona, pero hay roles diferentes, hay responsabilidades diferentes en el matrimonio establecidos por Dios para el hombre y la mujer. Como hoy se ha perdido esa gran escencia de ser mujer, comienzan a rivalizar con el hombre, y se olvida que su Gloria de ser líder (sea en un ministerio o en su casa) es sujetándose a Dios y a su esposo que es su cabeza. Cuando logre hacerlo, y entienda que este es el propósito de Dios para su vida, la mujer disfrutará a plenitud del gran privilegio de ser mujer y esposa, porque solo dentro del propósito de Dios hay satisfacción y garantía de felicidad y realización.
Un verso para memorizar hoy es: Proverbios 31:30, que dice:
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;
La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.